La piel del camaleón

Las mentiras y traiciones de Juan Ayala

Durante meses, Juan Ayala Rivero enarboló un discurso en el que culpó al gobierno de Andrés Manuel López Obrador en la Ciudad de México, de haberles reducido las prestaciones económicas a los trabajadores en 85 por ciento. Agobiado por una persistente oposición que le exige su renuncia señalándolo de corrupción y de haber entregado la organización sindical al PRD en sus ambiciones por ser diputado local, hizo un cambio convenenciero en sus ataques: fue en la dirigencia de José Medel Ibarra donde se registró el retroceso.

El presidente del Sindicato Único de Trabajadores del Gobierno de la Ciudad de México (SUTGCDMX) exhibió, sin proponérselo por supuesto, su verdadero rostro de mentiroso y traidor.

En el supuesto que la razón le asistiera -lo que no es así-, pretende olvidar que él, entonces secretario general de la sección 32 en el trienio 2001-2004, formó parte de la comisión que revisó las condiciones generales de trabajo aplicables en el gobierno de la ciudad, y por tanto habría avalado la reducción en las prestaciones económicas, lo que por supuesto no admite en sus discursos.

Es decir, si los trabajadores del Gobierno de la CDMX hubiesen perdido prestaciones económicas, él, Ayala Rivero, con su firma estuvo de acuerdo y por tanto tendría responsabilidad y estaría obligado a rendir cuentas.

Vayamos por partes:

En 2003, el presidente del SUTGCDMX era Medel Ibarra. Ese año se revisaron las condiciones laborales en el gobierno de la Ciudad, para lo cual, el 27 de mayo propuso que la comisión revisora por parte de la representación sindical la integraran 11 secretarios generales seccionales y 2 integrantes del comité ejecutivo general y 3 apoderados. Entre ellos se encontraba Ayala Rivero.

La comisión revisora tuvo a su cargo las negociaciones con la representación de las autoridades. El presidente del SUTGCDMX -al igual que el jefe de gobierno, López Obrador-, firmaron al final lo que previamente habían acordado sus equipos en las mesas de trabajo.

Conforme las representaciones llegaban a acuerdos, se firmaban minutas. Sólo a manera de ejemplo de una de ellas, fechada el 2 de junio de 2003 en la que se enumeran los artículos del 1 al 57 -con excepciones como la fracción IV del artículo 43 y la VIII del 49- ya revisados, la firma de Ayala Rivero aparece en la parte superior izquierda de las dos hojas. También lo hicieron Aarón Mastache Mondragón, coordinador de asesores de la Secretaría de Gobierno, y Jorge Luis Basaldua Ramos -designado Subsecretario de Capital Humano por la Jefa de Gobierno electa- y Miguel Ángel Vásquez Reyes, director general y director de relaciones laborales de la Dirección General de Política Laboral y Servicio Público de Carrera.

Entre otros acuerdos alcanzados en esa revisión, destacó que se pagaran los días que tenía derecho de descanso y no se perdieran en caso que no se hubiesen descansado (articulo 87); el trabajador que durante seis meses no registrará faltas o retardos, recibiría el equivalente de quince días de salarios (articulo 122); el pago  de quince días de salario con motivo del día del niño (artículo 154), entre otros

Las prestaciones económicas tuvieron un crecimiento del 4.5 por ciento -20 por ciento más de que el sindicato había planteado originalmente-.

Esto es, está acreditado que el actual presidente del SUTGCDMX miente en el sentido que los trabajadores de la ciudad perdieron prestaciones en el gobierno de López Obrador durante la gestión de Medel Ibarra al frente de ese Sindicato. ¿De dónde sale la supuesta pérdida del 85 por ciento que vocifera Ayala Rivero?

Pero además, Ayala Rivero se muestra como un individuo traidor y malagradecido. A finales de octubre de 2001, cuando Medel Ibarra tenía garantizada su elección como presidente del Sindicato Único de Trabajadores del Gobierno del Distrito Federal -denominación que cambió cuando la capital se transformó en CDMX-, con lágrimas suplicó se intercediera para que se le incluyera en la dirigencia.

Pidió ocupar la Secretaría de Trabajo y Conflictos. Una carcajada fue la respuesta: acababa de ser electo secretario general de la sección 32 y carecía de argumentos para una posición de esa envergadura. Su interlocutor negoció para que ocupase la Secretaría de Prensa, como un favor especial a quien intercedía. Al final desconoció a Medel y a quien lo apoyó.

Años más tarde, Alvaro Detor no sólo lo introdujo en el grupo de Enrique Hanff, sino además le generó condiciones para que le tuviese confianza. En 2007 fue comisionado para que fuera el detractor de la nueva ley del ISSSTE. A ellos dos también los traicionó, y en una incongruencia, los últimos años ha cobrado como integrante de la Junta Directiva del instituto encargado de la seguridad social de los trabajadores del Estado.

En 2011 no era el candidato del grupo más importante para la Presidencia del SUTGCDMX. Alguien que conoce los detalles de la forma en que fue acercado a Marcelo Ebrard, entonces jefe de gobierno de la ciudad, bajo el argumento que contaba con el apoyo de la mayoría de los secretarios generales seccionales, tiene la seguridad que Ayala Rivero no hubiese sido electo sin ese respaldo.

Es público que una vez que Miguel Ángel Mancera se convirtió en jefe de gobierno -distanciado a los pocos meses de Ebrard por las fallas en la Línea 12 del metro- Ayala Rivero asumió el papel de cuasi matraquero de sus aspiraciones presidenciales. En algunas ocasiones en los discursos del dirigente sindical, llegó al extremo de afirmar que era el candidato de los trabajadores de la ciudad.

Traicionó a Ebrard, quizá con la certeza que su más cara ambición: ser diputado local en la ciudad, estaba al alcance de su mano. En las últimas dos elecciones, perdió como candidato del PRD, lo que le llevó a apoyarse en dirigentes seccionales de dudosa reputación, como Héctor Carreón, de la 12 “Servicios Médicos”, para arropar la campaña de Alejandra Barrales a la Jefatura de Gobierno.

Después del triunfo de la doctora Claudia Sheinbaum y con la mayoría de diputados al primer Congreso y de las alcaldías de la ciudad, Ayala Rivero dejó de lado las críticas en contra del presidente electo López Obrador en cuanto a la supuesta pérdida de prestaciones en su gestión, para enderezarlas en contra de quienes exigen su renuncia por corrupción y por haber entregado el SUTGCDMX al PRD, encabezados por Medel Ibarra.

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