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Samy, mi mujer no quiere tener sexo anal conmigo y yo, sufro

Hola Emilia, espero y restes muy bien y lista para leer lo que me pasa. No es sencillo de explicar, pero desde hace tiempo sigo tu columna y sé que puedo hablar de estos temas sin tapujos y que tu amablemente me darás un comentario al respecto de lo que me pasa.

Estaba con mi novia, era sábado y ambos estábamos muy gansos. Empecé por besarle el cuello, después le mordí la espalda, bajé lentamente hasta sus nalgas, estas temblaban al sentir mis respiración entre ellas y, sin perder tiempo, metí la mano por toda su intimidad, no dejé ni un solo lugar donde las yemas de mis dedos no hayan acariciado, presionado o tocado a profundidad.

Samanta se estremeció como nunca, a pesar de tener ya unos meses con ella, nunca había experimentado un encuentro sexual de esa manera. Su cuerpo estaba completamente desnudo y esperando mis caricias, ella temblaba de placer y a la vez de angustia (me lo confesó al finalizar el encuentro sexual).

Tenía angustia porque no sabía qué haría, ella misma desconocía mis movimientos, ahora sí que me salí de la rutina. Yo estaba poseído por el placer, para serte sincero, no pensaba en nada más que ambos gozáramos al máximo.

Samy gemía cada vez más fuerte y con el incremento de sus quejidos mi miembro se hacía cada vez más presente cuando yo tocada su parte trasera, es decir, su ano. Y fue entonces que comencé a imaginar posible lo que siempre había visto en las películas porno, concebí a posibilidad de tener por primera vez sexo anal.

Sé que tú has tocado más de una ocasión este tema de la penetración anal y la verdad aunque he leído los textos y me he e informado al respecto, nunca, nunca me había atrevido a hacerlo porque las veces que trate con mi pareja, todas ellas fue rechazado porque sentían mucho dolor.

Está de más decirte que ella estaba muy excitada y por tanto, estaba húmeda como inundación en los bajo puentes de viaducto en la CDMX. Deseaba abrirle las nalgas y tomarla, partirla en dos, descargar mis entrañas hasta quedar completamente seco… disfrutaba al máximo el momento.

Le solté la melena que mi mano libre aprisionaba firmemente, la tomé de la cadera y sin pedir permiso, la penetre, sentí un placer increíble. Debo confesarte que no duró mucho el acto, yo eyaculé casi instantáneamente y agradezco que eso haya pasado porque no creo que Samy hubiera aguantado más de tres empujones.

Ella gritó fuerte cunado sucedió eso, en ese momento no supe si ella gritó de dolor o placer, quería creer que era la segunda razón aunque ella después al incorporarse me dijo que le dolía tanto el ano que no podía ni sentarse.

Yo me sentí culpable por haber gozado cuando ella sufría y desde entonces en cada encuentro sexual que hemos tenido, ella se voltea para que sus nalguitas no me queden a manera para poder repetir la faena, yo la mera verdad, sufro por eso.

Me gustaría volver a sentir el placer que me provocó el sexo anal, pero no logro convencer a mi mujer, necesito que me ayudes a explicarle que hacerlo por la puerta trasera no es un pecado y si una nueva forma de obtener satisfacción.

Antonio

RESPUESTA:

Estimado Antonio, gracias por la confianza y trataré de hacer honor a esa veracidad que refieres en el inicio de tu relato.

El sexo anal no es un pecado en el mundo del sexo saludable, pero en diferentes religiones, ven en esta práctica algo prohibida y sucia. Se le da el estigma de sexo sucio porque se realiza por el orificio por donde salen los excrementos, pero si se tiene la suficiente higiene se podría realizar sin dificultades.

Habla con tu pareja, y explícale que no es un asunto de pecado más bien es una cuestión de gusto.

Por otro lado, por lo que leo, fue un encuentro sexual anal en el que te dejaste llevar por el arrebato sexual y dudo mucho que hayas usado un preservativo para evitar contagiarte de alguna infección. Tu pene cuenta con un orificio en la punta que se llama meato urinario y por ahí salé la orina pero nada impide que la materia fecal que se encuentra en recto anal de tu pareja pueda introducirse ahí y provocarte una infección seria.

El sexo anal puede ser placentero si se hace como se debe. La cavidad anal es estrecha y cuando se intenta hacer la penetración por ese orificio sin ser dilatado correctamente puede ser doloroso, nada placentero y hasta un poco riesgoso.

Si tú penetras por el recto de forma violenta puedes provocar rupturas o desgarres de piel en área y eso es muy doloroso, por ello, siempre se recomienda ir trabajando de a poco la penetración anal para que ambas partes la puedan disfrutar.

Tengo que volver a recordarte que la actividad sexual siempre debe ser consensuada por ambas partes, si uno de los dos no está dispuesto a realizar acciones dentro del sexo, tú no puedes violentar u obligar a Samy a que lo haga, si ella dice no al sexo anal, te toca respetarlo.

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