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Me subo a los puentes peatonales para observar los escotes de las mujeres.

Soy Ernesto y, neto, soy bien lujurioso, me encanta treparme a los puentes peatonales a verles sus atributos a las mujeres que pasan por debajo.

Paso horas contemplando cómo esos bondadosos pedazos de carne se mecen al ritmo de la caminata, yo me coloco arriba de un puente y simplemente aprecio desde las alturas los generosos escotes que pasan debajo de mí.

Esto empezó hace poco, cuando esperaba a una amiga en uno de los puentes peatonales; quedamos en vernos arriba del puente, pues así no nos perderíamos entre la multitud. Llegué antes a la cita y vi cuando ella y sus tremendas dotes delanteros se acercaban al encuentro, ver cómo esos dos volcanes se acercaban a mí y mi cuerpo reaccionó ante esa imagen.

Se me caía la baba al apreciar desde mi posición de altura esos tremendos senos. Desde mi perspectiva imaginaba que Beti haciendo de las suyas en mi cuerpo y de cómo logré llegar a mi punto máximo tan solo de apreciar la desnudez de esa parte que tiene tan generosamente.

Pasé una tarde difícil, pues no podía quitarme esa imagen satelital de la mente, incluso tuve que echarme unos alcoholes para poder olvidar esa imagen de mi memoria.

La tarde siguiente aún estaba muy caliente y decidí subir a otro puente peatonal, quería investigar si se repetía la erección por visualización.

Mi sorpresa fue mayúscula, y mi cuerpo reaccionó cuando desde las alturas aprecié a una chava en camisetita deportiva. Se le veían uno senos firmes, chiquitos pero bien puestos; debo decirte que fue casi imposible resistirme a acomodarme el asunto porque ya me molestaba entre los pantalones y como lobo quemado salí corriendo tratando de ocultar mi excitación.

Ahora ando por la ciudad buscando los puentes de mayor cruce. Me coloco arriba, específicamente al inicio de la escalera, para ver cómo se mueven los senos de las mujeres que suben. Muchas de ellas, apuradas por el tiempo, no se dan cuenta del generoso espectáculo que dan a los que bajan las escaleras o a los que estamos desde arriba quietos.

No importa si no traen escote, me he hecho tan experto para apreciar las glándulas mamarias que incluso si las cubre un suéter pegadito puedo apreciar sus movimientos para hacerse presentes.

Hasta el momento yo resisto la tentación de tocarme, solo soy mirón en mis tiempos libres, tampoco es que tenga tantos, tal vez unos 10 o 15 minutos al día bastan para que me lleve increíbles imágenes mentales de senos que se tambalean para que al llegar a mi casa me haga justicia por mano propia.

He llegado a pensar que en el fondo todas los senos claman por ser apreciados, les gusta que los admiren y por eso casi saltan jubilosos a cada paso que da su portadora.

Tengo temor que un día no soporte solo mirar y yo me toque en público. Temo que mi excitación crezca tanto que me conforme y me comience a tocar y alguna mujer me evidencie frente a los peatones y eso pueda poner en riesgo mi vida o hasta me exhiban en las redes sociales.

Te escribo para que me digas si es normal lo que me pasa, si está bien que me haya vuelto tan aficionado a los senos y que esta afición que tengo por mirar sea algo que me pueda llevar a ser un pervertido sexual.

RESPUESTA:

Estimado amigo, gracias por la confianza y el tiempo de escribir sobre lo que te está pasando.

Muchos hombres ven en lo senos una figura excitante, les gusta la idea de que sus parejas posean senos grandes porque les gusta estimularlos, e inconscientemente se sienten protegidos al evocar sus tiempos de lactancia materna.

No veo nada de malo que te gusten los senos y no me parece nada mal que veas los escotes en las calles, la vista es natural, lo que ya no me parece tan natura es que te subas a un puente unos minutos al día para llevarte una dosis mental de senos para después masturbarte en casa.

Si ya lo premeditas, estás a nada de dar el siguiente paso que es comenzar a tocarte en el puente o peor aún, tocar a alguna mujer que te guste y eso, es penado por la ley.

Si tu obsesión por ver senos es tanta, pues estaría muy bien que buscaras una mujer de  estas dimensiones que te agradan y encontrar en ella este desahogo que tus fantasías necesitan.

Te aconsejo dejar de subir al puente para apreciar senos, puedes optar por buscar otro tipo de material fílmico que contenta estas características para que en la comodidad de tu casa puedas darle rienda suelta a tus pasiones.

Esta obsesión se puede convertir en una fantasía peligrosa y si podría llevarte a ser eso que temes, es decir, a ser un pervertido sexual que pueda ser exhibido en las redes sociales.

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