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Juan Ayala e Ismael Figueroa deben irse: Armando Quintero

La renovación en los sindicatos del gobierno de la Ciudad y de los bomberos es urgente; los dirigentes usaron a los trabajadores para beneficiar al PRD.

Armando Quintero Martínez fue, en cinco ocasiones, candidato a la secretaría general del STUNAM, del que formó parte de la dirigencia en cuatro gestiones -era secretario de asuntos femeniles, cartera a la que renunció, al ser electo presidente del PRD en el Distrito Federal-. El sindicalismo, considera, no ha cambiado, pese a que el país ya lo hizo, y cuestiona que los dirigentes de los trabajadores y de los bomberos de la Ciudad de México, Juan Ayala Rivero e Ismael Figueroa hayan hecho un “abuso antidemocrático” de sus sindicatos en las elecciones de julio del año pasado.

Tanto en el Sindicato Único de Trabajadores del Gobierno de la Ciudad de México (SUTGCDMX), como en el Sindicato de Bomberos “va a venir una renovación” de sus dirigencias, porque Ayala Rivero y Figueroa los convirtieron en correas de transmisión, con una partidización abusiva y antidemocrática hacia el PRD, con prácticas de la década de los sesenta en pleno siglo XXI, olvidándose de la pluralidad en la militancia política.

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Esos dos dirigentes no corresponden a los liderazgos sindicales de los tiempos que vive el país. En ambos casos “va a venir una renovación”, considera, la que debe ser lo más pronto posible, al igual que en los grandes sindicatos industriales -entre otros de electricistas y telefonistas- antes de que inicie desde abajo a través de la libre afiliación y constitución de nuevas organizaciones.

El sindicato único y partidista no es posible en la actualidad; se debe reconocer la pluralidad política en su interior, y tener como identidad las causas nacional y laboral, que es lo que no hicieron ni Ayala Rivero ni Figueroa. “Agarraron la causa partidista y sometieron al gremio a una partidización abusiva, antidemocrática que no se sostenía; el resultado electoral habla por sí solo, se sabía desde antes que iban al fracaso, sólo ellos no lo quisieron entender.

A ambos les restregó que hubiesen sido candidatos del PRD al primer Congreso de la CDMX, un partido que vivía una borrachera de poder y soberbia, y “contribuyeron a dar el cerrojazo de las malas prácticas” que llevaron a ese partido a una derrota histórica que lo coloca al filo de la desaparición.

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Particularmente en el SUTGCDMX y el Sindicato de Bomberos se dió un abuso en la partidización, en una mala calca del sindicalismo de la década de los sesenta, cuando en el país imperaba un partido único, enfatiza.

LOS ANTECEDENTES EN EL STUNAM

Quintero Martínez ingresó a trabajar a la UNAM el 15 de febrero de 1972, en las librerías universitarias, cuando la Rectoría la ocupaba Pablo González Casanova. Tenía 17 años de edad. Unos meses más tarde, el 25 de octubre estalló una huelga que se extendió durante 83 días, hasta lograrse la firma de un convenio  de trabajo con el STUNAM.

Su ilusión era convertirse en campeón mundial de box, por lo cual se entrenaba en Tepito. En esa época coincidió con Rodolfo Martinez -posteriormente campeón mundial de peso gallo- y Octavio “Famoso” Gómez. Hizo seis peleas amateurs, de las cuales gano cuatro. “Iba a ser bueno”, cree.

Durante 27 años formó parte de la dirigencia del STUNAM: fue integrante de la comisión de vigilancia y fiscalización; secretario de previsión social -en el trienio 1981 a 1984, la primera ocasión, y de 1988 a 1991- y secretario de Fomento a la vivienda -de 1984 a 1988- durante el liderazgo de Evaristo Pérez Arreola. En las elecciones sindicales para el trienio 1994-1997 fue electo secretario de asuntos femeniles, con Agustín Rodríguez Fuentes, pero no concluyó para asumir la presidencia del PRD en la capital del país.

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Quintero Martínez fue cinco veces candidatos a la secretaria general de la organización de los trabajadores administrativos. En 1981 su planilla “Bloque de Fuerzas Democráticas” obtuvo 4 mil 230 votos -de un total de 13 mil 811- el 30.55 por ciento, con lo que obtuvo el derecho de formar parte del comité ejecutivo nacional; porcentaje que repitió en 1984; en 1988 con 6 mil 69 votos alcanzó el 31.82 cuando su corriente cambió a “Bloque de Trabajadores Democráticos”.

En 1993, a la renuncia de Pérez Arreola, perdió frente a Nicolás Olivos Cuéllar para completar la gestión, cuando obtuvo su más alta votación, con 6 mil 551 sufragios que representaron el 38.88 por ciento del total.

EL SINDICALISMO SE ACHICO

Y si bien desde se desligó del sindicalismo, se mantiene atento en torno al devenir de las organizaciones de los trabajadores del país, lo que le permite aventurar que en el gobierno del presidente López Obrador se va a fortalecer la libertad sindical a través de la libre afiliación, proyecto que la 4 Transformación pretende impulsar.

No evade admitir que el sindicalismo no ha cambiado, mientras el país ya lo hizo. Al contrario, acortó la visión que tenía cuando en el gobierno del General Lázaro Cárdenas se formó la CTM.

“Hoy en día, tanto el sindicalismo de corte priista, como el no priista, arrearon las banderas nacionales y prácticamente representa sólo la visión gremial laboralista, y eso es como cortarse las piernas y hacerse chiquito. El sindicalismo se cortó las piernas y se hizo chiquito”, establece.

Un problema, es que los dirigente, tanto oficiales como no oficiales, se perpetuaron en el poder.

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Rememora haber sido un dirigente sindical “duro”, convocante no sólo a paros y movilizaciones, sino también haber realizado una huelga de hambre de 14-15 días para exigir mejora en los salarios y en las prestaciones laborales.

Raul Armando Quintero Martínez ( 25 de noviembre de 1954 ), ha sido también diputado federal -1994 a 1997-, diputado local y presidente de la II Asamblea Legislativa -2003-2006- y secretario de Transporte y Vialidad en el gobierno de Marcelo Ebrard en la Ciudad.

IZTACALCO, SEIS AÑOS DE ABANDONO

El alcalde de Iztacalco da a conocer que al asumir su encargo, se encontró uno de los edificios públicos donde laboran la mayoría de los trabajadores de la demarcación, unos 850, en condiciones deplorables, amontonados, con el piso lleno de baches, en el que tenían que colgar un “diablito” para colocar un cable y poner un foco. “Parecía vecindad de quinto patio”.

Para remodelarlo y ofrecerle a los trabajadores condiciones agradables, invierte más de diez millones de pesos en remodelación, incluido el cambio de aire acondicionado, el sistema eléctrico y sillas y escritorios nuevos.

Se ha fijado como meta que ese edificio se convierta en un espacio digno y decoroso para los trabajadores de la alcaldía. Además, ha emprendido remodelaciones en los centros deportivos -incluido el “Leandro Valle-, en las casas de cultura y en dos escuelas de música -una de ellas nueva-. “Tenemos un compromiso con la base trabajadora”, enfatiza.

Responsabiliza a los dos últimos jefes delegacional, Elizabeth Mateos y Carlos Estrada, “la pareja imperial”, del abandono en el que en los pasados seis años tuvieron a los trabajadores. No descarta la posibilidad de emprender acciones penales en su contra, en caso de contar con elementos suficientes.

Fue tal el abandono, que el último año ni siquiera les celebraron el “Día del trabajador de Iztacalco” -instaurado por él en su primera gestión como jefe delegacional- el cual se les festeja con una comida un día antes al último viernes de septiembre, el cual es inhábil. Para evitar que se pediera el festejo, una de sus primeras acciones después de octubre, cuando tomó posesión, fue organizar un evento al que acudieron unos cuatro mil de ellos.

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Adicionalmente mantiene un escrupuloso cuidado de las prestaciones laborales, incluidos usos y costumbres y aspectos como el infecto-riesgo,centre otros.

-¿Es por convicción, alcalde?

-Es convicción. Fui líder sindical aguerrido; decían que era yo intransigente; la verdad peleaba fuerte los derechos de los trabajadores. Tengo esa convicción, en la medida en que no he perdido el piso y los cargos públicos no me quitan ni mi origen sindicalista ni personal. Vengo de una familia de escasos recursos, y sé lo que es el esfuerzo; sería un mal nacido si me olvidara de esos orígenes.

A RECUPERAR SINDICALISMO DE LOS 70

Precisamente por su origen sindical, Quintero Martínez, tiene claro que Morena,  con la propuesta de reforma a la Ley Federal del Trabajo, pretende recuperar los valores y principios delos viejos iconos del sindicalismo de izquierda, como los que enarbolaron Valentín Campa, Demetrio Vallejo y Rafael Galván, entre otros.

Ellos tres representaron la lucha de los trabajadores y sentaron las bases del sindicalismo independiente. Por su puesto, la iniciativa de Morena presentada en la Cámara de Diputados, incorpora los avances recientes en el mundo laboral, la que debe ser discutida con especialistas, abogados laboristas, dirigentes y trabajadores, para que le sean incorporadas sus aportaciones.

No se amilana para reconocer que el outsourcing es un elemento que contribuye en la precarización del trabajo y del salario. En su oportunidad tendrá que ser analizado y discutido, para encontrar la mejor fórmula para evitar su uso excesivo.

SERVIRLE BIEN A IZTACALCO

-¿A qué aspira como alcalde de Iztacalco?

-Servirles a los vecinos y vecinas; que la gente que viva en la alcaldía se sienta bien tratada, atendida, apapachada y que sienta que sus necesidades y demandas, sus exigencias de vivir mejor, de tener calidad de vida, se los proporciones en la medida en que lo público sea de calidad. Vamos a hacer un esfuerzo para que todo lo público, los pavimentos, las banquetas, los parques, los jardines, los deportivos, lascadas de cultura, los mercados, las escuelas de preescolar, primarias y secundarias tengan mantenimiento. Tenemos, evidentemente que recuperar La Paz y la seguridad pública, que es el tema principal del país, de la ciudad, y también de los iztacalquenses. Por eso estamos aquí desde las ocho de la mañana todos los días, en busca de dar lo que de nosotros esperan.

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