Investigaciones especiales

En el mundo laboral, nuevamente la amenaza por Covid 19

Llegó la tempoarda invernal y un posibe rebrote de Covid 19, que pondría en riesgo el mundo laboral

Sin duda, la pandemia por COVID19 ha significado un choque brutal a la vida económica y social en todo el mundo, y México no es la excepción. El paro repentino de la mayoría de las actividades productivas ocasionó una interrupción brusca en el funcionamiento de los mercados laborales, en las distintas economías y produjo altos niveles de desempleo, subempleo y graves daños salubres.

En México están ampliamente documentadas las distorsiones que existen en su mercado laboral y el impacto negativo de la pandemia que sólo las profundizó, por lo que los grupos de trabajadores más afectados son, desafortunadamente, los que tradicionalmente presentan mayor vulnerabilidad.

El mayor impacto negativo inicial recayó sobre los trabajadores informales pues de los 12.5 millones de puestos de trabajo perdidos en abril de 2020, 10.4 millones correspondieron a este grupo laboral. El sector formal privado mostró un impacto relativamente menor y poco más gradual. También queda claro que las características del evento y la necesidad del confinamiento golpearon severamente al sector servicios, el cual presentó el mayor impacto negativo. Los trabajadores en este tipo de actividades, en su mayoría jóvenes y con bajos ingresos, fueron los que absorbieron la peor parte del golpe.

Ahora aparecen antecedentes mostrados por las autoridades sanitarias, que no pueden ignorarse o minimizarse porque es un llamado de alerta para tomar precauciones.

Estas advertencias pretenden ayudar a los empresarios y a los trabajadores a mantenerse seguros y sanos en un entorno de trabajo que ha cambiado significativamente debido a la pandemia de COVID-19.

Contrariamente a tomar medidas de precaución ante el llamado de alerta de las autoridades sanitarias, la conducta colectiva se ha relajado incrementando los riesgos de contagio. Han sido ignoradas las medidas adecuadas.

No son momentos para difundir alarmas falsas ni escandalizar o exagerar, tampoco para minimizar la exposición del COVID-19. Al retomar el trabajo después de un periodo de cierre que se vivió durante dos años y afrontar un índice elevado de ausentismo laboral, los trabajadores fueron obligados a laborar desde su casa.

Expertos sanitarios han expresado la necesidad de incluir a los trabajadores en las alertas de riesgo y recomiendan:

  • Cuidar de los trabajadores que han estado enfermos
  • Planificar y aprender para el futuro
  • Mantenerse bien informado
  • Información por sectores y profesiones

Estas directrices incluyen ejemplos de medidas generales que, en función de la situación laboral concreta, pueden ayudar a los empresarios a lograr un entorno de trabajo seguro, sano y adecuado al realizar o retomar las actividades.

                                    ALERTA VIGENTE

Tras la pandemia de enfermedad por el nuevo coronavirus de 2019 (COVID-2019), los Estados miembros de la Unión Europea (UE) han aplicado varias medidas, incluidas las que afectan a los lugares de trabajo, para luchar contra la propagación de la enfermedad. El mundo laboral se ha visto gravemente afectado durante esta crisis, por lo que, todos los segmentos de la sociedad, incluidas las empresas, los empresarios y los interlocutores sociales, deben actuar para proteger a los trabajadores, sus familias y a la sociedad en general.

Entre la información aparecida que validan los expertos sanitarios, se destaca la naturaleza y el alcance de las medidas incluyen desde la limitación de la libertad de circulación y la suspensión de las actividades no esenciales, hasta la limitación del número de personas que ocupan un espacio, la prohibición de determinadas actividades y la obligación de seguir unas medidas de higiene individuales.

Su aplicación puede variar según la evolución de la pandemia, el sector, la profesión o las características individuales en relación con la salud. Como consecuencia de estas medidas, se podrá solicitar nuevamente a los trabajadores que trabajen desde casa o, si su trabajo no se puede realizar a distancia, se les podrá pedir que permanezcan en su domicilio con las medidas preventivas y evitar el relajamiento en las conductas generales.

Cuando las medidas logran una reducción suficiente de las tasas de infección de COVID-19, se autorizará la reanudación de las actividades laborales. Con frecuencia, esto se efectúa por etapas, autorizando en primer lugar el trabajo que se considera esencial para la protección de la salud y la economía.

Destacan las autoridades sanitarias que aunque la vacunación fue masiva, no puede imperar la relajación de las medidas porque no está claro en qué medida, ni cuándo, se retomarán los niveles de normalidad.

Es muy probable que determinadas medidas se mantengan durante un tiempo o se reintroduzcan en algún momento para evitar el aumento futuro de las tasas de infección.

La crisis de COVID-19 somete a presión a los empresarios y a los trabajadores, al haber tenido que aplicar nuevos procedimientos y prácticas en muy poco tiempo o suspender su trabajo y actividades empresariales. En este contexto, la salud y la seguridad en el trabajo ofrecen apoyo práctico para reanudar o mantener el trabajo y contribuyen a eliminar la transmisión de la pandemia.

Ante ese panorama se pretende actualizar la evaluación de riesgos y tomar las medidas adecuadas del mismo modo que en condiciones normales, la identificación y la evaluación de riesgos en los entornos de trabajos físicos y físico-sociales es el punto de partida para gestionar la salud y seguridad en el trabajo bajo las medidas contra el COVID-19.

Las empresas están obligadas a revisar su evaluación de riesgos cuando se produce un cambio en el proceso de trabajo y a tener en consideración todos los riesgos, incluidos los que afectan a la salud mental.

Al revisar la evaluación de riesgos, se recomienda identificar cualquier anomalía o situación que cause problemas y la forma en que puede ayudar a que la organización sea más identificable a largo plazo.

Destacan la importancia de contar con la participación de los trabajadores y sus representantes en la revisión de la evaluación de riesgos y consultas a especialistas en prevención de riesgos o salud en el trabajo.

La aplicación de prácticas para un trabajo seguro para limitar la exposición a COVID-19 en el trabajo requiere, en primer lugar, evaluar los riesgos y después aplicar la jerarquía de controles. Esto significa aplicar medidas de control para eliminar primero el riesgo y, si esto no es posible, minimizar la exposición de los trabajadores.

Cuidar de los trabajadores que han estado enfermos es una de las principales recomendaciones porque según la Organización Mundial de la Salud, los síntomas más frecuentes de la COVID-19 son fiebre, fatiga y tos seca que se presentan en estas épocas invernales.

Algunas personas se infectan pero no desarrollan síntomas y no tienen malestar. La mayoría de las personas (aproximadamente el 80 %) se recupera de la enfermedad sin necesidad de un tratamiento especial.

Un pequeño porcentaje de quienes se contagian de COVID-19 padece una forma grave de la enfermedad y desarrolla dificultades para respirar. Las personas mayores y aquellas con problemas médicos subyacentes, como hipertensión, problemas cardíacos o diabetes, es más probable que desarrollen una enfermedad grave.

Las personas que han tenido una enfermedad grave requieren una consideración especial, incluso después de haber sido declaradas aptas para trabajar. Existen indicios de que los pacientes con coronavirus pueden presentar una menor capacidad pulmonar después de un episodio de la enfermedad.

Es posibles que los trabajadores en esta situación requieran una adaptación del trabajo y tiempo de excedencia para someterse a fisioterapia. Los trabajadores que han estado en cuidados intensivos pueden enfrentarse a dificultades específicas. El médico del trabajador y el servicio de salud en el trabajo, si está disponible, deben facilitar recomendaciones sobre la forma y el calendario de regreso al trabajo.

Se ejemplifican casos en particular como la debilidad muscular que es más grave cuanto más prolongada es la estancia en cuidados intensivos. Esta menor capacidad muscular también se manifiesta, por ejemplo, en forma de síntomas respiratorios.

Problemas de memoria y concentración, molestias que con frecuencia sólo se desarrollan con el tiempo. Una vez que la persona empieza a trabajar, este síntoma no siempre es reconocible. Los síntomas visibles en el trabajo son problemas de memoria y concentración, dificultad para realizar las tareas de forma satisfactoria y menor capacidad de resolución de problemas.

Por este motivo es importante estar alerta si sabe que alguien ha estado en cuidados intensivos. Recibir una buena orientación es muy importante, ya que para algunos trabajadores es difícil recuperar su nivel de rendimiento previo.

Los médicos y servicios sanitarios de empresa son los más indicados para facilitar asesoramiento sobre cómo ocuparse de los trabajadores que han estado enfermos y las adaptaciones que deben realizarse en su trabajo. Si no dispone de un servicio de salud en la empresa, es importante abordar estas cuestiones con tacto y respetar la privacidad y confidencialidad de los trabajadores.

                                    EXTREMAR CUIDADOS

Las personas con empleos que requieran un contacto físico con muchas otras personas tienen el mayor riesgo de contraer COVID-19. Aparte de los trabajadores sanitarios y del ámbito asistencial, los trabajadores esenciales que presentan un mayor riesgo son, por ejemplo, los que participan en el suministro y el comercio minorista de alimentos, la recogida de residuos, las empresas de servicios públicos, la policía y la seguridad y el transporte público.

Igualmente algunos países han restringido el trabajo en algunos sectores antes que en otros (normalmente se han suspendido la educación y las actividades recreativas y de tiempo libre primero, y la industria y la construcción al final), el regreso al trabajo tras la relajación de las medidas podrá escalonarse de forma similar, si bien en el orden inverso. Se dispone de orientaciones específicas por sectores en relación al COVID-19 de diversos países.

El Sector Salud reporta aumento de contagios en el país y contempla la aproximación de la sexta ola por Covid-19. En la semana epidemiológica 47 con corte al 21 de noviembre se registraron cinco mil 957 casos activos; hasta el momento se contabilizan un total de siete millones 125 mil 098 casos activos.

Con la entrada de la temporada de frío en el país, también se observa un incremento de casos activos de COVID-19, que aumentaron de cuatro mil 626, de la semana epidemiológica número 46 con corte al 14 de noviembre, y la semana 47 con corte al 21 de noviembre, en la cual se registraron cinco mil 957 casos activos.

De acuerdo al Informe Técnico Semanal, realizado por la Secretaría de Salud (SSA), desde el inicio de la pandemia y hasta el 21 de noviembre, se han registrado siete millones 125 mil 098 casos de Covid-19, cuando la semana pasada se tenían siete millones 118 mil 933 casos.

Asimismo, el número de defunciones aumentó y pasó de 330 mil 444. La distribución por sexo en las defunciones confirmadas muestra un predomino del 62% en hombres; y la mediana de edad en los decesos es de 64 años.

En cuanto a la tasa de casos activos por cada 100 mil habitantes, en los primeros 10 lugares están: Yucatán, Quintana Roo, Ciudad de México, Colima, Campeche, Baja California, Sonora, Chihuahua, Aguascalientes y Zacatecas.

Y en relación a la entidad de residencia de los cinco mil 957 casos activos, la Ciudad de México se encuentra en primer lugar con mil 453 de ellos; le sigue Yucatán en segundo lugar con 641; y en tercer sitio, Quintana Roo con 438.

En contraste, las entidades con menor número de casos activos en el país, se encuentran: Chiapas con sólo 14; Tlaxcala con 19; y Durango con 21 casos activos.

En un comunicado se contabiliza: 780 mil 779 casos sospechosos 10 millones 844 mil 256 casos negativos 8 mil 634 casos activos estimados Covid-19 en México Las 10 entidades con más casos, que en conjunto conforman el 64 por ciento de todos los casos registrados en el país, son: Ciudad de México, Estado de México, Nuevo León, Guanajuato, Jalisco, San Luis Potosí, Veracruz, Tabasco, Puebla y Sonora.

La dependencia informó que, en las últimas cinco semanas, la mayor parte de los casos están presentes en los grupos de 18 a 29 años, seguido del grupo de 30 a 39 años y 40 a 49 años.

Asimismo, señaló que la distribución por sexo en las defunciones confirmadas muestra un predomino del 62 por ciento en hombres; mientras que la mediana de edad en los decesos es de 64 años.

El subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell informó que desde hace unas semanas se ha registrado un aumento de contagios de COVID-19 en el país.

Respecto al indicador de ocupación hospitalaria por COVID-19, el funcionario informó que este pasó de 3% a 4% en camas generales, mientras que las camas con ventilador se mantienen estables.

“Lo que revela es que los pacientes que están siendo hospitalizados, aunque tienen una razón médica para serlo, no son pacientes críticamente enfermos”, expresó.

En su oportunidad la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, en conferencia de prensa tras la entrega de tarjetas de pensión para personas con discapacidad, llamó a la población a aplicarse la vacuna contra la influenza, para reforzar la protección ante las diversas enfermedades respiratorias las que se presentan durante el invierno.

                                    RECOMENDACIONES

Para contribuir a prevenir y reducir riesgos de contagio, se recomienda realizar sólo el trabajo esencial en este momento; es posible que pueda posponerse parte del trabajo a un momento en el que el riesgo sea menor.

Si es posible, ofrezca servicios de forma remota (por teléfono o vídeo), en lugar de en persona. Asegúrese de que sólo los trabajadores que son esenciales para el trabajo estén presentes en el lugar y minimice la presencia de terceros.

Reduzca, en la mayor medida posible, el contacto físico entre los trabajadores (por ejemplo, durante las reuniones o los descansos). Aísle a los trabajadores que puedan realizar sus tareas sólo de forma segura y que no requieran equipos especializados o maquinaria que no se pueda mover.

Por ejemplo, cuando sea posible, habilíteles una oficina, sala de personal o una sala de reuniones que estén libres para que trabajen solos.

Si es posible, pida a los trabajadores vulnerables, como personas mayores o con enfermedades crónicas (por ejemplo, personas con hipertensión, problemas pulmonares o cardíacos, diabetes o que se estén sometiendo a un tratamiento contra el cáncer u otro tratamiento inmunosupresor) y trabajadoras embarazadas, que trabajen desde casa. Los trabajadores con familiares cercanos de alto riesgo también es posible que deban teletrabajar.

En algunas actividades comerciales eliminar, y si no fuera posible, limite, la interacción física con y entre clientes. Por ejemplo, mediante pedidos en línea o por teléfono, entrega sin contacto o control de entrada (evitando también las aglomeraciones en el exterior), y distanciamiento social tanto dentro como fuera de las instalaciones.

Para el reparto de mercancías, realizar la recogida o la entrega fuera de las instalaciones. Facilite recomendaciones a los conductores sobre higiene en el vehículo y suminístreles gel y toallitas de saneamiento adecuados. Se debe permitir el acceso del personal de reparto a instalaciones como aseos, cafeterías, vestuarios y duchas, si bien con las precauciones adecuadas (por ejemplo, permitiendo la entrada de un solo usuario cada vez y con una limpieza regular).

Colocar una barrera impermeable entre los trabajadores, especialmente si no es posible que mantengan una distancia de dos metros entre ellos. Las barreras pueden estar destinadas originalmente a esta función o improvisarse con elementos como láminas de plástico, mamparas, cajones móviles o unidades de almacenamiento.

Los elementos que no son compactos o presentan huecos, como plantas en macetas o carritos, o que supongan un nuevo riesgo, por ejemplo de tropiezo, u objetos que puedan caer, deben evitarse. Si no se puede utilizar una barrera, debe dejarse un espacio adicional entre los trabajadores, por ejemplo, asegurando que haya al menos dos escritorios libres a cada lado.

Si el contacto cercano es inevitable, debe restringirse a menos de 15 minutos. Reduzca el contacto entre las diferentes partes de la empresa al principio y al final de los turnos. Organice el horario de las pausas para comer para reducir el número de personas que coinciden en una cafetería, sala de personal o cocina. Asegúrese de que haya un solo trabajador cada vez en las duchas y vestuarios. Coloque un rótulo en la puerta principal para indicar que uno de los baños está ocupado para asegurar que solo entre una persona cada vez. Organice los turnos teniendo en cuenta las tareas de limpieza y saneamiento.

Facilite agua y jabón o un desinfectante de manos adecuado en lugares prácticos y aconseje a sus trabajadores que se laven las manos con frecuencia. Limpie las instalaciones con frecuencia, especialmente los mostradores, los pomos de las puertas, las herramientas y otras superficies que las personas toquen con frecuencia y ventile bien si es posible.

Cuando sea posible, asegure una buena ventilación, abra las ventanas y las puertas para permitir la entrada de aire fresco desde el exterior.

Según las disposiciones aplicadas en su zona, es posible que deba considerarse el uso de mascarillas quirúrgicas o «higiénicas» en el lugar de trabajo y en todos los espacios cerrados y compartidos, Estas mascarillas están diseñadas como una medida higiénica y previenen la propagación del coronavirus a través de las gotitas expulsadas al toser o estornudar y que caen en superficies tocadas por otras personas y a través de los aerosoles exhalados, que quedan suspendidos en el aire y son inhalados por otras personas.

 

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