Investigaciones especiales

Apuestan al empleo para jovenes

• Programa insignia Jóvenes Construyendo el futuro registra 44% de éxito, experto lo considera fallido

Trabajar o trabajar, es el plan del gobierno federal para la población de entre 18 y 29 años de edad dada la fuerza productiva, su representación porcentual demográfica, y la influencia que puede haber hacia ellos en términos electorales.

El primer movimiento para lograrlo fue la creación del programa Jóvenes Construyendo el Futuro en el 2018 cuyo objetivo es brindar oportunidades de capacitación para esta población que no estudia ni trabaja convirtiéndolos en aprendices de oficios o profesiones, para su posterior incorporación formal a algún empleo.

El segundo paso en esa línea fue dado a conocer el mes pasado con la incorporación formal del Instituto Mexicano de la Juventud a la Secretaría de Trabajo y Protección Social (STPS) con el argumento de darle mayor fuerza e impacto a dicho programa, considerado como uno de los más representantes de este gobierno.

El movimiento también forma parte de la fusión de organismos y dependencias gubernamentales para ahorrar recursos, siendo éste el primero en la lista, continuar, según el anuncio inicial de la Presidencia de la República, con otros como el Consejo Nacional de Población (Conapo) con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi); la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) con el Instituto Nacional de Migración (INM); el Sistema Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes (Sipinna) al Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF); y Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Amexcid) con la Secretaría de Relaciones Exteriores.

Joaquín Miranda, analista en economía del desarrollo, pensó que el impulso laboral hacia los jóvenes es urgente y la fusión del instituto puede ayudar a lograrlo dadas las circunstancias.

“Tras la pandemia hay un impasse en este sector de la población, porque tradicionalmente se espera que terminen sus estudios, se incorporen a la vida laboral, generen sus propios ingresos, contribuyan a la economía familiar y crezcan, pero no se está registrando así, los jóvenes siguen en casa mantenidos por los padres, el nivel de gasto es más alto que el del ingreso y no hay la mínima intención de ponerse a trabajar, no están motivados”, dijo.

En entrevista para RS Sindical, explicó que el mercado laboral actualmente en el país es muy precario para quienes inician, los salarios son bajos y las posibilidades de crecer se ven limitadas por la falta de interés de los propios jóvenes a las dinámicas laborales que aún se mantenga como la presencialidad, las jornadas de 8 horas o más, descanso entre semana y trabajo los fines de semana, la presión y exigencia para resultados, entre otros.

“Les llaman generación de cristal no de gratis, es una generación en extremo sensible a las demandas laborales de cualquier sector. Cumplir con horarios, no faltar, dar el máximo de sí mismos en sus puestos, eso ya no existe, es ahora todo lo contrario”, señaló.

Dijo que la movilidad laboral es alarmante pues para los jóvenes es sencillo ir de un trabajo a otro por no sentir un gusto o ante algún detalle en términos laborales que no les agrade.

“Las altas y bajas en las contrataciones del personal de nuevo ingreso son constantes. Hay reportes en areas de recursos humanos de la desaparicion de los chicos, como si se los tragara la tierra. No se presentó a trabajar, no respondió al teléfono, los datos de contacto de emergencia resultaron falsos, todo un lío”, dijo.

Detalló un caso reciente en el que una joven de 21 años que trabajaba como contacto con alumnos en una escuela de idiomas en línea, dejó de ir a trabajar, se el celular con la línea de teléfono en la que se comunicaban los alumnos para agendar Exámenes y simplemente nunca más aparecieron. La empresa educativa tuvo que denunciar lo ocurrido como robo y abandono de trabajo, además de lidiar con los problemas que terminaron la ausencia de servicio por dos semanas.

El informe más reciente global de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), indica que 10.8 millones de jóvenes no tienen un ingreso suficiente para sus necesidades básicas y acuden a padres o familiares para apoyarse; aunque también, hay quienes han aprendido a sobrevivir con el ingreso insuficiente.

De ese universo, 9.4 millones no tienen acceso a servicios de salud ni seguridad social, lo que podría indicar que trabajan en la informalidad o en empleos con prestaciones ínfimas, lo que merma su arranque en la vida laboral ya la larga les complicará temas como cotizaciones para retiro, ahorro y antigüedad.

El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) elaboró ​​un análisis sobre la situación educativa y laboral de los jóvenes en el país en el que destaca que 6 de cada 10 no participan en el mercado laboral bajo el pretexto de estudiar y no tener tiempo para hacerlo . Pero aquellos que sí necesitan o quieren tener ingresos, solo 2 de cada 10 ni ocasionalmente buscan trabajo porque no se sienten con la seguridad para encontrarlo, lo que refleja la situación motivacional, social y hasta psicológica por la que están atravesando en un escenario post pandemia .

De los 21 millones 933 mil 393 jóvenes contabilizados en el país, 9 millones 474 mil 496 están en la búsqueda de un empleo, según cifras del INEGI lo que representa el 48.8 por ciento. Éstos trabajan en jornadas de 38 a 48 horas de trabajo a la semana, con un pago de salario mínimo y sin seguridad social, pero con cierta estabilidad que quienes alcanzan a percibir lo aprovechan.

Sin embargo, establece la necesidad de mejora en la oferta laboral para la juventud, con actividades y cargos que permitan desarrollar en ellos el sentido de responsabilidad, madurez y se incentive una verdadera producción en la que empresas y los trabajadores salgan ganando por igual.

“La formalidad en el empleo brinda mayor estabilidad a las y los trabajadores. Un trabajo formal se caracteriza por brindar seguridad social y mejores prestaciones, como el acceso a servicios médicos, fondos de ahorro para el retiro, créditos hipotecarios, primas vacacionales y compensaciones por incapacidad. Esto garantiza a los trabajadores condiciones mínimas de seguridad en el trabajo que permiten mejorar la calidad de vida de los trabajadores. El acceso limitado de los jóvenes a empleos formales marcará su futuro con condiciones precarias e inestables”, señala el estudio.

Detalla que las personas que concluyen una carrera universitaria, aunque también padecen por conseguir empleo y cuando lo consiguen reciben un mejor salario que aquellos que abandonaron trunca la secundaria o la preparatoria.

Como ejemplo indica que por cada 100 pesos que gana un joven con carrera profesional, quien no concluyó la educación media superior recibe 78 pesos, lo que demuestra que la informalidad aunque en un inicio parecería la puerta fácil para conseguir ingresos en realidad no lo es.

El análisis revela también el riesgo que significa el inicio de la vida laboral en la informalidad, ya que tienen una mayor probabilidad de permanecer en esa modalidad a lo largo de su vida profesional dadas las facilidades que de momento ofrece trabajar siendo su propio jefe, sin reglas y solo atendiendo la demanda del mercado.

Jóvenes Construyendo el Futuro para el 2023

Con la fusión del organismo con la STPS el programa Jóvenes Construyendo el Futuro tomará aún más fuerza, pero primero deberá revisar su eficacia ya que a la fecha solo ha tenido un 44 por ciento de éxito, según el propio presidente Andrés Manuel López Obrador.

En lo que va de la actual administración dos millones y medio de personas se han inscrito al programa, pero de ellos, solo la mitad ha concluido el periodo de capacitación y se ha incorporado de manera definitiva a la empresa.

“La mitad se ha quedado a trabajar en las empresas en las que se les dio la beca, el trabajo como aprendices, eso es muy importante”, dijo López Obrador durante su conferencia matutina.

El programa otorga una beca a los participantes de 5 mil 258.13 pesos mensuales durante un año, lo que ha significado un presupuesto de 21 mil 696.6 millones de pesos tan solo este año, ya que es el gobierno el que paga, las empresas casi no otorgan apoyos económicos o en especie, solo les permiten incorporarse como aprendices a sus equipos de trabajo y en caso de ver aptitudes los contratan al concluir el periodo.

“Que solo uno de cada dos jóvenes consiga trabajo después de ser aprendiz revela el fracaso del programa, no está funcionando pues de lo contrario los números serían otros”, apuntó Joaquín Miranda.

Consideró que la responsabilidad también es de los participantes que por inmadurez, intereses diferentes a los de las empresas donde realizan su capacitación o al, simple desinterés en trabajar, hace que la beca consolide su condición de “nini” (ni estudia, ni trabaja) .

Las entidades con la mayor cantidad de jóvenes inscritos en el programa están gobernadas por el partido Morena: Veracruz, Chiapas, Tabasco, Estado de México, Guerrero y Michoacán.

Tras el Cuarto Informe de Gobierno se anunció que el programa aunque ya alcanzó la meta inicial de registro seguirá recibiendo a quienes van a cumplir la edad para incorporarse.

Imjuve podría perder programas 

Aunque la fusión busca un impulso positivo en la juventud en términos de capacitación e inclusión al terreno laboral, las demás actividades que realizó el Imjuve quedarán en vilo pues el perfil de la STPS no es el que tenía el instituto en su totalidad.

Susana Ortega, quien en el sexenio de Felipe Calderón trabajó en el IMJUVE en el área de atención psicológica, detectó sobre el riesgo y la pérdida de avances con la fusión.

“No todos los programas están enfocados al empleo y al enviar al instituto a dependencia la cuyo perfil es el del trabajo programas de prevención de adicciones, apoyo psicológico, impulso académico, democracia, fomento a la paz, redes de apoyo territorial, entre otros, podrían desaparecer”, dijo.

Consideró que si el gobierno realmente tiene interés genuino en la productividad de los jóvenes deberá incorporar al instituto alguna coordinación de la STPS y así garantizar que los programas dirigidos a la capacitación y empleo tengan un impacto positivo en la población.

“No dudo que haya personas muy capaces en la Secretaría del Trabajo, pero trabajar con jóvenes tiene su chiste, es un reto y no se les puede meter en el mismo costal que al resto de los adultos en el país. La medida tomada es más por temas administrativos y como otras decisiones, con cero empatía por la realidad que viven los jóvenes y más en un contexto post pandemia en el que las oportunidades se les cerraron a muchos”, apuntó.

En tanto, en el sitio web del IMJUVE la información publicada ya está totalmente bajo la tutela de la STPS en una especie de simbiosis, ya que también en el portal de la dependencia de gobierno se publica el mismo contenido.

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