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No se los rasquen a Omar

Además de sucia, la embestida contra Omar Hamid García Harfuch por parte de grupos radicales de Morena es muy peligrosa, no sólo para ellos, sino para la propia jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum.

El secretario de Seguridad Ciudadana de la capital del país es quizá el funcionario que mejores resultados ha dado en el Gobierno de la CDMX, lo cual le ha valido a su jefa en más de una ocasión que el presidente le ponga una estrellita en la frente.

Paradójicamente, el éxito de García Harfuch en su encomienda le juega en contra al interior del pejismo, donde lo ven como un verdadero peligro para los aspirantes de la 4-T a suceder a Sheinbaum en 2024.

Aunque él mismo ha declarado que no le interesa ser jefe de Gobierno, sino seguir a su jefa si es Presidenta de la República, al interior de Morena no le creen y aprovechan cualquier ocasión para atacarlo.

Desde antes de que asumiera el cargo, se filtró la información de que Omar Hamid es hijo de Javier García Paniagua, quien fuera director de la Federal de Seguridad en una de las épocas más oscuras de los gobiernos priístas, pues se le consideraba una fuerza represora.

También se difundió mucho de que es nieto del general Marcelino García Barragán, quien era titular de la Secretaría de la Defensa Nacional, cuando el ejército masacró en la Plaza de las Tres Culturas a estudiantes universitarios que protestaban contra el gobierno.

Ambas cosas son ciertas, pero en 1968 -año de la matanza de estudiantes- el jefe de la policía ni siquiera había nacido; tampoco cuando se padre encabezaba la temida DFS, con fama de desaparecer a los enemigos del régimen.

Como esa difamación no pegó, ahora la propia Fiscalía General de la República intenta relacionarlo con la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, porque en ese tiempo él era comandante de la Policía Federal en la zona.

Además, porque en una de las libretas decomisadas a narcotraficantes que participaron en el secuestro y muerte de los estudiantes normalistas, se encontró nombre y teléfono de un Omar García, y eso bastó para que lo pretendieran involucrar en el caso.

En primer lugar García Harfuch presentó un oficio en el que prueba que en ese tiempo estaba comisionado a la Gendarmería en Michoacán, por lo que no estaba ya en Guerrero.

En segundo, el hecho de que a alguien le encuentren un número teléfono de alguien no supone ningún delito, independiente de quién lo traiga. Pudo haber sido su teléfono, pero eso no garantiza que él lo haya proporcionado.

Y en tercer lugar, en las investigaciones de esos hechos, se descubrió que en las filas de los grupos criminales de Guerrero, hubo un presunto narcotraficante llamado justamente Omar García, quien fue asesinado tres días antes de la desaparición de los 43 estudiantes.

Pero independiente de las grillas en su contra, quienes están actuado en su contra olvidan algo básico: que como jefe de la Policía de la Ciudad de México, tiene a su disposición el uso de todas las cámaras de la capital.

Él puede ordenar un seguimiento mediante esos dispositivos a quien se le antoje, incluyendo a actores políticos de cualquier partido.

¿Y eso qué quiere decir?, que García Harfuch puede tener en sus manos amplias carpetas de investigación sobre sus enemigos políticos, y si quisiera darlas a conocer.

Por ejemplo, uno de los que más lo grillan es el secretario de Gobierno de Sheinbaum, Martí Batres Guadarrama, quien no ha llevado una vida precisamente limpia, por lo que algún secreto de deben saber.

Aparte de las cámaras, cuando fue nombrado como titular de la SSPC, Omar Hamid no llegó sólo, sino que se trajo a varios integrantes de las áreas de Inteligencia, que trabajaron con él en la Policía Federal.

Y por si fuera poco, la policía cuenta con un moderno sistema de intercepción de llamadas, capaz de intervenir cualquier dispositivo electrónico, por lo que seguramente sabe muchas cosas que sus enemigos ni imaginan.

Pero como los morenos son apaches, ni siquiera tienen conciencia de ello y se siguen descuidando. Igual y el material que Omar Hamid pueda tener no sea suficiente para enviar a un rival a la cácelo, pero mesiánicamente…

No hay que perderle la pista la tema del ex procurador Murillo Karam, cuyas declaraciones serán utilizadas para denostar a varios.

En vía de mientras, quienes grillas a García Harfuch no saben el alacrancito que se pueden echar a la bolsa.

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