Investigaciones especiales

En quinta ola de COVID, el teletrabajo salida emergente

Ante el aumento de los casos positivos de COVID-19, la Secretaría del Trabajo (STPS) publicó la Norma Oficial Mexicana (NOM) para el teletrabajo que beneficiará a 13 millones de personas que están en posibilidades de desempeñarse en esta modalidad.

Esta norma establece medidas de prevención de riesgos que deben adoptarse en los lugares donde los trabajadores lleven a cabo sus actividades en la modalidad de teletrabajo, lo cual ha cobrado relevancia ante la quinta ola de contagios.

Se considera que una persona se encuentra en este esquema cuando laboren al menos 40 por ciento de su jornada laboral semanal fuera del centro de trabajo.

La medida establece criterios y obligaciones tanto de los patrones como de los teletrabajadores. Obligaciones de los empleadores, como una parte esencial en cualquier puesto de trabajo, es conocer los derechos y las obligaciones que aceptamos al momento de desempeñar una labor en particular.

En México, la Ley Federal del Trabajo (LFT) se encarga de establecer los acuerdos a los que está sujeto todo trabajador formal. Como tal, esta ley también contempla el teletrabajo o home office, más específicamente, el capítulo XII bis del título sobre trabajos especiales aborda las condiciones que la ley mexicana contempla para que los empleados puedan desempeñarse de manera remota.

Son obligaciones de los empleadores disponer de un listado actualizado de las personas teletrabajadoras, establecer en su centro de trabajo una política de teletrabajo, informar a las personas teletrabajadoras de los riesgos relacionados con la actividad que desarrollen, validar las condiciones de seguridad y salud en el teletrabajo, establecer el proceso de implementación del teletrabajo, proporcionar los insumos necesarios para el adecuado desempeño de las personas teletrabajadoras y del mantenimiento a los equipos para el manejo de las tecnologías de la información, así como brindar capacitación a los trabajadores en la modalidad de teletrabajo sobre las condiciones de seguridad y salud que deben tener y mantener en su lugar de trabajo.

A su vez son obligaciones de los teletrabajadores brindar al patrón las facilidades por escrito para una comprobación física de las condiciones de seguridad y salud en cada lugar de trabajo acordado con el empleador.

También tiene la alternativa de aplicar la lista de verificación sobre las condiciones de seguridad y salud en el lugar o lugares de trabajo que acordó con el patrón para desempeñar sus actividades de teletrabajo, observar la política de teletrabajo que establezca el patrón, informar al patrón cualquier alteración de las condiciones de seguridad y salud en el trabajo, o en caso de fuerza mayor que impidan el desarrollo del teletrabajo, resguardar y conservar en buen estado los equipos, materiales, útiles y mobiliario ergonómico que en su caso y de acuerdo con las necesidades de su puesto o actividad, reciban del patrón para realizar el teletrabajo fuera del centro de trabajo.

Incluso atender las políticas y mecanismos de protección de datos e información establecidos por el patrón en el desempeño de sus actividades como persona teletrabajadora, así como restricciones sobre su uso y almacenamiento.

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Consulta

Una vez que se publicó la norma en el Diario Oficial de la Federación (DOF) se abre una consulta pública de 60 días naturales, periodo en el que se recibirán comentarios, sugerencias de cambios o adiciones.

El 12 de enero del año 2021 entró en vigor una reforma para regular el teletrabajo en México, la cual establece los derechos y obligaciones especiales a considerar bajo estas circunstancias.

El teletrabajo en México y el COVID-19 sirvieron para puntualizar que si bien el home office es una modalidad que ha existido desde antes de la pandemia, también es cierto que esta emergencia sanitaria forzó a miles de empresas alrededor del mundo a digitalizar sus procesos.

Igualmente se crearon oficinas en casa a fin de evitar el contagio. Conforme se fue descubriendo más información acerca del coronavirus y se pudo contener relativamente la pandemia, los empleadores (o patrones, como se les conoce en la LFT) a lo largo del mundo han considerado la manera de establecer una nueva normalidad, e incluso, conservar la modalidad remota en algunos puestos, mientras que los empleadores buscan este tipo de contrato con mayor frecuencia.

En forma inmediata surgieron interrogantes como ¿Qué tan altas o bajas son las probabilidades de hacer teletrabajo en México? Un l estudio señala las complicaciones para implementar el trabajo en casa en México: desde el acceso a tecnologías de la información y comunicación, hasta la brecha de género en ciertos puestos.

Entre las estadísticas que menciona el estudio, la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo realizada en 2019 señalaba que existía un 10.6 % de empleos a nivel nacional susceptibles de desempeñarse de manera remota.

Posteriormente, la Encuesta Telefónica sobre COVID-19 y Mercado Laboral (ECOVID-ML) que llevó a cabo el INEGI entre abril y julio de 2020 muestra que 15.3 % de los encuestados mencionaron que se encontraban trabajando en casa con ayuda de las TIC.

No obstante, el ranking Work from Wherever (Trabaja desde donde sea) de Kayak, agencia virtual de viajes, posiciona a México como el tercer país entre los mejores en Latinoamérica para trabajar de forma remota.

En México existe un amplio camino en materia de teletrabajo, porque desde que una parte considerable de la fuerza laboral tuvo que desempeñar sus labores en casa, aparecieron cuestiones que la Ley Federal del Trabajo no contemplaba.

Entre esos factores se ubican la repartición del gasto de la energía eléctrica, la manera de obtener los insumos necesarios para las labores, la necesidad de cuidar de la salud mental al estar conectado por un tiempo prolongado y reconocer las actividades remuneradas fuera del centro de trabajo.

La Secretaría del Trabajo y Previsión Social actualmente está autorizar una nueva Norma Oficial Mexicana, específicamente NOM-037 la cual busca establecer medidas de prevención para los riesgos físicos, ergonómicos y psicosociales propios del home office. De acuerdo con datos de la dependencia, esta norma podría beneficiar hasta 13 millones de mexicanos.

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Emergencia que no termina

La pandemia del coronavirus transformó nuestras vidas de la noche a la mañana. Las empresas apenas tuvieron unos días para adaptarse a esta nueva realidad, enviando a sus trabajadores a sus casas para adoptar el nuevo mecanismo.

En México, al igual que en el resto del mundo, muchísimos trabajadores comenzaron a laborar a distancia con motivo de la pandemia.

El cambio fue brusco y drástico porque atrás quedaron  los desplazamientos de casa al trabajo, el tráfico, las prisas y las carreras mañaneras, el desayuno con prisas, el consumo de alimentos en distintos establecimientos, las juntas presenciales con colegas o visitas comerciales y operativas, las grandes y pequeñas salas de juntas.

Las medidas sanitarias obligaron a suspender saludos, abrazos,  estrecharse las manos y los golpecitos en el hombro. También se quedaron en el olvido desayunos y comidas de trabajo.

Por ello, la Secretaría del Trabajo y Previsión Social invita a las empresas a adoptar medidas preventivas en función del tipo de actividad laboral que desarrolle. En el marco de la seguridad y salud de la población trabajadora y con la finalidad de mitigar el riesgo de contagio del COVID-19 en los centros de trabajo, se recomienda llevar a cabo medidas para que los servicios que ofrecen los trabajadores puedan tener lugar fuera del centro de trabajo habitual y se implemente el teletrabajo en la medida de lo posible.

El teletrabajo sirve para desarrollar tareas imprescindibles que no puedan desarrollarse en el centro físico habitual. Es una modalidad especial de la prestación de servicios laborales caracterizada por la utilización de tecnologías de la información y de las telecomunicaciones.

Ante el COVID-19 todos tenemos que asumir las responsabilidades que nos tocan, y cuidarnos entre todos. Es de suma importancia que trabajadores y empleadores se mantengan permanentemente informados a través de los canales oficiales del Gobierno de México para saber cómo proceder en cada momento de esta emergencia.

La pregunta de muchos trabajadores se centra en si el teletrabajo continuará como hasta ahora, si migraremos a un esquema híbrido o volveremos en algún momento a nuestra forma de vida previa al 2020. Sin embargo, muchos especialistas han concluido que este es el inicio de una nueva era en nuestro modo de trabajar.

Diversas compañías localizadas en México y en el mundo han adoptado de forma acelerada los modelos virtuales, a distancia e híbridos, y estos determinarán nuestra nueva forma de trabajar, interactuar con nuestros jefes, colegas, clientes y proveedores, convirtiéndose también en nuestros nuevos modelos de aprender y capacitarnos.

Por ello, las empresas están buscando cómo apoyarse en la tecnología, transformarse digitalmente y asumir el teletrabajo mediante plataformas y soluciones que les permitan supervisar y gestionar el talento de manera óptima.

Expertos en la materia consideran que es imposible hablar de teletrabajo sin considerar a la tecnología y la innovación como sus habilitadores más importantes, y gracias a ello muchas economías en el mundo no colapsaron aún más profundamente.

A lo largo de esta pandemia, los trabajadores nos vimos obligados a adaptar nuestras vidas y modificar los espacios de nuestros hogares para convertirlos en áreas de ocio, deporte, estudio y trabajo, todo en el mismo lugar.

Teletrabajar implica una serie de dinámicas organizacionales y de desempeño de tareas que conlleva varias ventajas:

Para el trabajador: Ahorro en transporte y movilidad, mejor organización del tiempo, mejores posibilidades de balancear el trabajo con la vida familiar, posibilidad de autoempleo, flexibilidad de horario laboral.

La posibilidad de trabajar y generar ingresos para quienes tienen dificultades para permanecer en el mercado laboral como mujeres con personas a su cuidado, personas con discapacidad, o personas que viven en comunidades aisladas.

Para las empresas: Ahorros en infraestructura, servicios y energía. En muchos casos el teletrabajo representa mayor productividad y menor ausentismo, menos accidentes laborales.

Sin embargo también hay desventajas del teletrabajo, que se transforman en aspectos negativos y que, obligadamente, deben considerarse.

Para el trabajador: Problemas para teletrabajar cuando no se cuenta con la conectividad adecuada. En América Latina y el Caribe, por ejemplo, solo el 13 % de la población de la región tiene acceso a banda ancha fija, y el 70 % solo a banda ancha móvil.

No todos los trabajadores tienen las habilidades digitales necesarias o los equipos para teletrabajar. Automáticamente se viven un mayor aislamiento social, dificultad para gozar de los mismos derechos que los trabajadores presenciales, alteración en la percepción de que los trabajadores que están presencialmente en la oficina trabajan más o mejor que los que están de manera remota, posibilidad de deterioro de la vida familiar.

Para las empresas: Pérdida de identidad y pertenencia de los trabajadores al ámbito laboral, menor control sobre la productividad y del cumplimiento de la jornada laboral, cambios en la cultura y la forma de organización laboral, aumento del gasto en equipamiento y servicios para los teletrabajadores, problemas con la seguridad de los datos.

A pesar de que existen indicadores muy positivos relativos a los beneficios que tiene el teletrabajo en el ámbito económico, social, ambiental y sanitario –porque está demostrado que las organizaciones incrementan su productividad, se disminuye el retiro voluntario de los trabajadores, hay ahorros en los costos fijos de las empresas, desciende el ausentismo, existe una preferencia de los trabajadores por esta modalidad y disminuyen los accidentes de trabajo–, tenemos todavía un largo camino por recorrer. Para ello requerimos colaborar sociedad, gobierno, academia y sector privado.

Por ejemplo, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) indica que México está dentro de los 5 países de América Latina donde es más difícil hacer teletrabajo, pues sólo entre el 15 y 20% de los trabajadores pueden hacerlo con facilidad.

A su vez, la encuesta de McKinsey titulada “What’s next for remote work”, realizada en noviembre de 2020 a trabajadores de distintos países, incluyendo a México, arrojó que sólo el 65% de los trabajadores dijeron tener una conexión a internet suficientemente rápida, mientras que el 35% restante indicó no poder atender con calidad sus videollamadas y utilizar otras herramientas digitales para el trabajo a distancia. En conclusión, hay una enorme necesidad de desarrollar infraestructura suficiente.

A pesar de que existen indicadores muy positivos relativos a los beneficios que tiene el teletrabajo en el ámbito económico, social, ambiental y sanitario, tenemos todavía un largo camino por recorrer. Para ello requerimos colaborar sociedad, gobierno, academia y sector privado.

Más de 31 millones de empleos perdidos originalmente con la aparición de la pandemia, no pasan desapercibidos. Los efectos de la crisis del COVID-19 en los mercados laborales en América Latina y el Caribe han sido más que palpables.

Se vieron, se vivieron y siguen presentes a pesar de algunas señales de recuperación entre 2021 y 2022 que están lejos de ser óptimas. Se perdieron muchos empleos, se trabajaron menos horas y se generaron menos ingresos. Pero, además, los problemas estructurales preexistentes, como la baja productividad, la informalidad laboral y las brechas de género, se profundizaron.

En México específicamente observamos que la tasa de informalidad, aun cuando es hoy más baja que antes de la crisis, sigue siendo alta en comparación con otros países de la región con PIB per cápita similares.

A diferencia de otras crisis, la pandemia del COVID-19 redujo tanto el empleo formal y acrecentó significativamente el informal, de manera tal que perdura y es uno de los principales sostenes de la vida económica en la actuacilidad.

El COVID-19 obligó al atrincheramiento durante semanas, allá por los albores de la pandemia. Aunque el teletrabajo era una modalidad de empleo que estaba empezando a implantarse, pero en la actualidad vuelve a aparecer el fantasma de que las olas de contagios y los riesgos aumenten.

Dos años después, el teletrabajo parece haber llegado para quedarse, pero con algunas particularidades. En primer lugar, sólo se aplica en algunos sectores y compañías, y casi siempre combinado con un régimen de presencialidad.

El futuro del trabajo en remoto en México, todavía incierto. Muchas empresas ven el teletrabajo como una ventaja más que ofrecen a sus empleados y no como un ahorro de costos, así que rechazan pagar por ello (tal y como ordena la ley del teletrabajo).

El rápido avance de la nueva variante del coronavirus está forzando a las empresas a frenar la vuelta a la oficina, y regresar al teletrabajo aquellas que ya se habían integrado de forma presencial.

Esto podría darle un nuevo impulso de nuevo al home office y a modelos de trabajo flexibles. Bajo este panorama, temas como modelos híbridos, teletrabajo permanente, permisos e incapacidades por contagio de COVID, se mantendrán como parte central de las conversaciones del mundo del trabajo.

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