Opinión

Hablemos de médicos

En los últimos días se ha desatado una gran polémica por la contratación se dice de 500 médicos especialistas cubanos; durante la pandemia ya había ocurrido ello.

Con datos del año pasado en nuestro país hay más de 315 000 médicos para una población superior a los 124 000 000, quizás pudiera resultar una cifra baja, en relación a lo anterior y tomando en consideración que no todos los médicos ejercen la profesión, con datos de la OCDE  (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) existen por cada 1 000 habitantes entre 1.6 y 2.2 médicos, cuando la recomendación de ese organismo internacional  es que debiera  haber 3.3, ello nos demuestra que entonces nos faltan cuando menos  el 33% de esos profesionales de la salud.

El problema es más grave cuando hablamos de especialistas, ahí es donde más se nota, con datos extraídos de la Gaceta Médica del 2020 en nuestro país existían a esa fecha 2992 Cardiólogos, entonces un par de años después podemos calcular que no hay aún 3500. Y si tomamos en cuenta que por problemas cardiacos debido al tipo de vida y alimentación que llevamos los mexicanos es la primer causa de mortalidad y en tiempos de COVID  fue el segundo, con ese número es difícil cubrir todo el territorio nacional y por supuesto las poblaciones más alejadas y menos densamente pobladas.

Desde luego lo anterior es un ejemplo, pero van más datos sólo para ilustrar, contamos con: 1200 alergólogos, 650 angiólogos, 10 000 ginecólogos, 280 geriatras, 900 gastroenterólogo, 400 infectólogos.

Los servicios de salud pública viven una crisis por la carencia de recursos humanos y materiales y de ello pueden dar testimonio tanto los derechohabientes del IMSS y del ISSSTE y en general quienes no cuentan con recursos económicos suficientes para acudir a la medicina privada, que en forma general es cara y que muchos pueden acudir a ella debido a seguros de gastos médicos que adquieren o que les proporcionan las empresas para las que trabajan.

Pero volvamos al tema de los especialistas, una vez que en alguna de las instituciones públicas ya mencionadas el médico general decide que tiene que atender al paciente un especialista o que es necesaria una intervención quirúrgica, generalmente tiene que esperar meses para que ello ocurra en detrimento de la salud y de la calidad de vida del paciente. Y lo anterior ocurre precisamente ante la falta de especialistas principalmente en el sector público.

Existen 182 escuelas o universidades de donde egresan nuestros médicos; el nivel es bastante competitivo, las instituciones académicas de salud se esmeran en preparar buenos profesionistas, desde que cursan la carrera en los primeros semestres lo hacen  en hospitales, por lo que entran en contacto con lo que enfrentarán en su futuro profesional; recuerdo el caso de un compañero del Colegio de Ciencias y Humanidades que al inicio de sus estudios de medicina  y estando en un hospital y él con bata blanca , un paciente se desvaneció en la sala de espera de urgencias  y entonces el empezó a gritar, un médico, un médico, que venga un médico, ante el azoro de quienes se encontraban ahí los cuales pensaban que él lo era ya.

El número de especialidades en México es de 27 aunque existen también subespecialidades.

Colaboraba para una Universidad hace años la cual se había integrado a uno de los grupos empresariales más importantes y entre sus empresas contaba (ignoro si siga siendo de ese grupo) con una cadena de laboratorios clínicos quienes acusaban carencia de radiólogos de los cuales en ese momento  no llegaban a la cantidad ya mencionada; al investigar me pude percatar que efectivamente el número de ellos era limitado y no encontraban quienes se quisieran contratar con un magnífico sueldo y entre las prestaciones incluían proporcionarles automóvil y ni así lograban cubrir las plazas disponibles. Entonces se me encargo hacer el programa de esa especialidad para que con el tiempo ya no tuvieran que enfrentar la carencia de ese recurso humano ya que dicha cadena estaba y supongo que sigue en franca expansión.

Pero para lograr ello era y sigue siendo necesario contar con campos clínicos que son los lugares o plazas que disponen los hospitales para los llamados residentes que es la denominación que reciben los que se están preparando en alguna especialidad, me enteré que eran limitados, por lo que con la fuerza de ese grupo empresarial visité a funcionarios todos médicos especialistas de algunas instituciones del sector salud y les expuse con candidez mi gran descubrimiento sobre la escases de dichos espacios, en una visita me sentí que estaba en un examen  profesional ya que un grupo de médicos todos con bata blanca me atendieron y me dijeron  “Licenciado en unos días tendrá nuestra respuesta” la cual fue NO sin mayores argumentos.

En otro el Director del hospital me respondió NO y al cuestionarle que ante la falta de especialistas de radiología las interpretaciones se iban al extranjero con la consabida salida de divisas me contestó “que se vayan no me importa, pero no podemos aumentar el número de especialistas porque entonces se abaratarían”.

Ante tal argumento y negativas quedó en el olvido  para mí un proyecto que hubiera resuelto la carencia de cuando menos una especialidad.

Conclusión no hay medicina más cara que la que no hay reza un refrán, entonces bienvenidos especialistas de donde vengan pero que solucionen la carencia en bien de la salud y esperamos que las políticas por intereses, como el narrado, cambien.

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