En pie de lucha

¿A qué sabrá el litio?

Seguramente el litio debe ser muy nutritivo, mágico o maravilloso, donde el gobierno de la 4-T ha emprendido una campaña para presumir que sus diputados votaron a favor de “nacionalizar” este mineral que yace en el subsuelo del territorio mexicano.

La mayoría ha escuchado que las baterías de los teléfonos celulares y de los autos eléctricos se fabrican con litio, que es el combustible del futuro, aunque en la mayoría de los países que tienen reservas apenas se comienza a explotar.

Su extracción y manejo es extremadamente costoso, amén de que aún no se tiene la tecnología adecuada para su explotación en la mayor parte del mundo; en México ni se diga, de plano no existe nada eso.

Ni siquiera hay un proyecto de explotación de este mineral, ni dinero para hacerlo.

¿Entonces por qué tanto grito con la aprobación de la iniciativa presidencial para “nacionalizar”  el litio?

En primer lugar, como está en el subsuelo del país, el litio es propiedad del Estado; o sea, no se necesita emitir un decreto o ley para nacionalizarlo.

En segundo, aunque cualquier hijo de vecina encontrara un yacimiento en la profundidades de su patio, no tendría ningún posibilidad de extraerlo y menos de explotarlo.

Pero como Morena perdió la votación para la Reforma Eléctrica que quería hacer Andrés Manuel López Obrador, ahora sus integrantes le quieren sacar provecho al tema de la nacionalización del litio.

Habría que preguntarle a la 4-T por qué quiere proteger y salvar de las empresas privadas la explotación de este mineral, y fundar una empresa mexicana que se encargue de ello, si ni supiera está a favor de las energías limpias.

López Obrador se ha ido en contra de la producción privada de energía solar, eólica y de cualquier intento de generar energías limpias.

Por el contrario, impulsa la producción de electricidad a base de la quema de carbón y de combustóleo, dos de los materiales más contaminantes del planeta, al grado de que en la mayor parte del mundo ya no los aceptan ni regalados.

Y además López Obrador ha gastado millones de dólares en la construcción de la refinería Dos Bocas, que se supone entrará en operación este mismo año, y que se dedicara a procesar petróleo.

Pero no sólo eso, también compró una planta chatarra de Shell en Texas, que la petrolera estadounidense dejó de operar porque ya no es rentable. ¿A poco alguien cree que si los gringos vieran que la planta sigue siendo negocio la venderían tan barata?

Cuando en el mundo los gobiernos apuntan a la generación de energías limpias para salvar la salud del planeta, en México se procesan las más contaminantes, pero aún así el gobierno sale con que hay que proteger al litio para que siga siendo de los mexicanos.

Pues nadie se lo quiere robar; hay empresas que quieren ganar concesiones para explotarlo y ganar dinero, pero también dejar ganancias al país. Para la 4-T es mejor que se quede enterrado y que nadie lo ocupe.

Como quiera ya “nacionalizaron” el litio, ¿y ahora qué sigue?

Porque los expertos dicen que si a partir de hoy se comenzaran los trabajos de exploración y la construcción de plantas y nuevas tecnologías, para lo que se necesitarían milles de millones de dólares, quizá en unos 10 años se empezarían a producir las primeras cantidades de litio.

O sea que, aunque se haya nacionalizado este mineral, ni este gobierno y probablemente muchas de las personas que lo apoyan, podrán ver sus resultados. En una de esas el gobierno mexicano no lo explotará y al final lo va a tener que congestionar, pero con años de atraso.

Para lo único que sirve la discusión es para hacer campaña electoral, pues los morenos agarrarán como bandera el hecho de que diputados de oposición “traicionaron a la Patria” al votar en contra de la Reforma Eléctrica, y Morena alcanzó a salvar el litio.

Vienen pronto elecciones en seis estados y esa será la proclama de los candidatos de Morena para  tratar de agenciarse votos, aunque los electores no sepan ni de qué les están hablando.

Los morenos sólo repetirán como loros que la 4-T salvó al litio y hay que seguir apoyándola, para que el mineral siga siendo de los mexicanos.

Quizá la mayoría piense que el litio se pueda convertir en pan, tortilla o alguna barra de chocolate y por eso es importante que permanezca bajo el suelo mexicano, sin que nadie lo aproveche.

Si supieran lo que costaría al gobierno sacarlo y de dónde saldrían los millones de dólares que se necesitarían, además de los millones de litros de agua que se requerirían para procesarlo, seguramente aventarían jitomates y huevos podridos a los candidatos de Morena.

Pero como no saben de qué les están hablando y son fáciles de engañar, pues ahí irán como borregos.

Al menos se deberían preguntar: ¿a qué creen que sepa el litio?

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