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Los falsos mexicanos de Morena

A finales de marzo pasado, en la sede del Congreso de la Ciudad de México, la diputada Guadalupe Chávez, de Morena, a nombre de su partido negó cualquier ayuda a los mexicanos que están siendo repatriados de Ucrania y que regresan sin nada.

El panista Raúl Torres, primer diputado migrante en la historia del Congreso, propuso un punto de acuerdo para que el gobierno capitalino incluyera en sus padrones de apoyos a 26 familias repatriadas.

La propuesta no significaba gran costo para la ciudad, pues solamente eran 26 familias y en el Presupuesto 2022 para la Ciudad de México los diputados aprobaron miles de millones de pesos para programas sociales.

Se trataba de algo prácticamente insignificante para las finanzas públicas, pero de vital importancia para los connacionales que huían de la guerra y no alcanzaron a traerse al país ni lo más elemental.

No eran ni siquiera mexicanos originarios del interior de la República, sino migrantes que salieron hace tiempo de la Ciudad de México y que fundaron sus familias en Ucrania, de donde tuvieron que huir por la invasión rusa.

Además de la negativa de Morena para apoyar a estos mexicanos en problemas, más grave fue la forma en que la diputada Chávez se dirigió a quien los representa en Donceles, llamándolo “falso mexicano”, por el hecho de haber ido a buscar fortuna a Estados Unidos.

El panista Torres vive en Nueva York, pero hace tarea con organizaciones de ciudadanos originarios de la CDMX, que tienen a sus familias aquí y que trabajan muy duro del otro lado del Río Bravo para mandar recursos desde allá.

Tan importante es la tarea de los migrantes, que el propio presidente Andrés Manuel López Obrador cada que puede agradece las remesas que envían desde Estados Unidos a México, pues sin ese dinero la economía del país hubiera naufragado.

Al calificar al legislador como “falso mexicano”, la morenista Chávez está metiendo en el mismo costal a todos los mexicanos que se vieron obligados a migrar para mantener a sus familias, pues en México no hallaron oportunidades.

El calificativo es denigrante y discriminatorio para los paisanos que se fletan a trabajar en otro país y que ayudan a mantener no sólo las economías de sus hogares, sino la del propio país.

Si para Morena esas personas son “falsos mexicanos”, entonces por qué el presidente de la República -que es de su propio partido- los elogia y los reconoce a cada momento.

¿Por qué los propios morenos buscan a las comunidades migrantes cada que hay elecciones en México, para que voten desde allá y les pidan a sus familiares que los apoyen en las urnas? Si para ellos son “falsos mexicanos”, entonces deberían protestar cuando fuera del país arropan a López Obrador y hasta porras le organizan. No deberían permitirles opinar siquiera de lo que pasa aquí. Parece que los integrantes de la 4-T olvidan que fue a propuesta de sus integrantes, que la Constitución de la Ciudad de México ordenó al Instituto Electoral capitalino integrar la figura del “diputado migrante” en las elecciones.

La razón que dieron es que, no por el hecho de radicar en otro país -básicamente en Estados Unidos- quiere decir que no les importe lo que pase aquí. Es más, que como originarios de esta ciudad, se sientan arropados por México aunque estén lejos.

Por eso necesitan quién los represente directamente en el Congreso, y eso es precisamente lo que hace el panista Torres, que fue agredido con ese comentario discriminatorio no sólo para él, sino para toda la comunidad que representa.

Sobre todo en un tema tan noble, como es el querer ayudar a las familias mexicanas que vienen huyendo de la guerra, y que regresan a sus orígenes, al lugar donde nacieron crecieron.

Si los morenos hicieran una encuesta en la capital de la República, seguramente encontrarían que prácticamente no hay capitalino que no tenga un pariente o un amigo que haya decidido dejar el país para buscar un mejor futuro.

La ofensa de Morena a los migrantes mexicanos no puede quedar solamente en una denuncia ante los organismos encargados de la lucha contra la discriminación, sino en una condena ejemplar del propio gobierno.

La 4-T de la ciudad debería salir no sólo a desacreditar a la diputada Chávez, sino a ofrecer disculpas públicas a los mexicanos en el exterior, que fueron ofendidos de una manera tan ruin.

Pero como los morenos no acostumbran disculparse, pues entonces que no busquen apoyo migrante cuando vengan las siguientes elecciones y requieran de su apoyo, aunque sean “falsos mexicanos”.

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