Opinión

¿De quién es la vía pública?

Debemos de entender por vía pública el espacio de dominio común en donde transitan los peatones y los vehículos y la cual se encuentra bajo el control de las autoridades administrativas. La vía pública se rige por la normatividad internacional, nacional y local en su construcción, denominación, uso y limitaciones.

Son parte de la vía pública la Plataforma que es la zona de la carretera dedicada al tránsito de vehículos y formada por la calzada y los arcenes o acotamientos.

Acera, banqueta, vereda o andén es la zona longitudinal elevada o no  en la CDMX siempre destinada al tránsito de personas y desde luego son parte de la vía pública.

El objetivo de la vía pública es el traslado de personas,  vehículos, semovientes y mercancías en general; son de uso común por lo cual no pueden privatizarse o no debieran, sin embargo si no hay acto de autoridad que lo impida, los particulares lo hacen, ejemplos sobran y están a la vista empezando por el comercio ambulante que mediante mercados sobre ruedas, concentraciones,  tianguis y en fin con la modalidad de puestos fijos o semifijos, obligan a los peatones en muchas ocasiones a no utilizar las banquetas que están para su tránsito y se exponen a tener que caminar sobre el espacio asignado a los vehículos.

Si bien es cierto la autoridad administrativa tiene la facultad de otorgar dichos permisos, éstos se convierten en prácticamente propiedad privada cuando hablamos de los puestos fijos, ya que se delimita un espacio en donde permanecerán por tiempo indeterminado.

Existen en varias alcaldías unidades habitacionales con insuficientes estacionamientos para los residentes y entonces los inquilinos utilizan las banquetas como estacionamiento.

En otras las unidades carecen de un solo espacio para dicho fin y entonces la forma de estacionarse cambia afuera de las mismas y lo hacen en batería para que quepan más vehículos, eliminado un carril para la circulación.

En una gran cantidad de zonas y cerca de oficinas públicas y privadas los famosos franeleros toman el control delos espacios públicos y los convierten en privados y cobran cuotas generalmente para permitir que los automovilistas urgidos de estacionar sus autos lo hagan.

En otras zonas y cada vez son más, los vecinos con todo tipo de objetos como piedras, botes, maderas, bolsas de basura consideran que los espacios para estacionarse que están frente a su casa, edificio o negocio son propios y apartan lugares, quitando la  oportunidad  a quienes tienen necesidad de ello.

Espacio que queda libre siempre hay alguien que lo va a ocupar, la autoridad administrativa está dejando de cumplir con su obligación de dejar libre las calles para el libre tránsito y tolera quizás con alguna motivación o ante su incapacidad para ejercer el compromiso que adquirió al buscar un puesto al aceptarlo.

Lamentablemente se está volviendo una costumbre que grupos diversos se manifiesten con motivo y sin él, pero haciendo uso de su libertad  de expresión  se enmascaran y se dedican a destruir el mobiliario urbano, rompen cristales y pintan con consignas incluso monumentos y edificios públicos y privados ante la mirada complaciente de la autoridad y ante la desesperación e impotencia de los particulares, que saben bien que es a ellos a quienes les tocara absorber el costo y de los bienes públicos a los contribuyentes.

Los delincuentes utilizan la vía pública para delinquir y agredir a una ciudadanía que tal parece que está desprotegida.

La calle es el espacio que se bloquea para que grupos de Ciudadanos protesten o presionen a las autoridades o a particulares para un determinado fin.

La calle es el hogar de cientos de personas que carecen de un lugar donde vivir por su lamentable situación económica y seguramente desempleo, pero lo es también de grupos de viciosos que han abandonado sus casas y que en grupo  se instalan en algún lugar  en donde se envician y cuya zona se convierte en foco de contaminación para la salud, por la falta de higiene de quienes ahí se concentran y la  cual  es evitada por los residentes aunque el camino sea más largo por  miedo de sufrir una agresión.

La calle es el espacio para organizar fiestas privadas, tirar basura, dejar muebles que ya no sirven, animales muertos, aduciendo que los del camión de basura se niegan a llevársela y entonces al dejarla en la vía pública necesariamente lo tendrán que hacer.     

Recorriendo muchas calles se nota el abandono de las autoridades, sucias, llenas de baches, las paredes pintarrajeadas, se circula ya sea en vehículo o a pie con dificultad por que los espacios públicos hay quien los ocupa y como parodiaba un comediante de televisión a un investigador extraterrestre “ y nadie dice nada”.

En suma la vía pública es coto de poder de quien así lo disponga, sin que las autoridades intervengan, en perjuicio de una Ciudadanía mayoritariamente pasiva que tiene que tolerar la inacción de quienes debieran actuar a su favor.

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