En pie de lucha

Andrés Manuel no dijo ni Pío

Luego de haber hecho escarnio público del PRIAN, con la difusión personalizada del video en el que dos ex asesores panistas recibían fajos de dinero de parte de un supuesto funcionario de Pemex, Andrés Manuel López Obrador recibió un quita-risas.

En redes sociales circularon un par de videos donde se ve a su hermano Pío recibir igual fajos de billetes, pero estos en bolsas de papel, provenientes de David León, en ese entonces asesor del gobernador chiapaneco Manuel Velasco.

Los audios revelan que fueron varias veces las que el hoy llamado hermano incómodo de El Peje, recibió dinero de las manos de León desde 2015, que fue cuando Morena participó por primera vez como partido en unas elecciones.

Según esto, el dinero era producto de una cooperación para fortalecer al partido del hoy presidente, aunque no se especifica quiénes son los donantes, ni las aportaciones fueron reportadas al Instituto Nacional Electoral, como marca la ley.

Lo más delicado, es que Pío comenta que tiene una libreta –la cual llama biblia- en la que anota todas las aportaciones que recibe en efectivo, y que según él fueron para la operación del partido que llevaría a la Presidencia de la República a su hermano.

El tema del hermano incómodo reventó apenas unos días después del video en contra de los prianistas, que el propio presidente difundió en su mañanera y exigió que todos los medios lo replicaran, para que el pueblo viera “como se hacían las cosas antes”.

Dijo que “el pueblo se cansa de tanta pinche transa”, y que su gobierno mantiene el compromiso de abatir la corrupción. Pidió que se castigue a quien incurra en ella, se trate de quien se trate.

Pero cuando salió lo de su hermano no dijo ni Pío.

Trato de minimizar los hechos, diciendo que el dinero que entregó León no pasaba de los dos millones de pesos, y que fue una “cooperación del pueblo pobre”, para gastos de gasolina, por ejemplo.

Y que lo entregado por Emilio Lozoya a los panistas fueron varios millones de pesos, procedentes del erario público.

O sea, López Obrador justificó la acción de su hermano argumentando que recibió poco dinero, a diferencia de los senadores panistas, a pesar de que ambos casos caen en la misma ilegalidad y merecen ser sancionados por la ley.

Porque no se puede “robar poquito”, como alguna vez dijo el famoso “Layín”, ex alcalde del municipio de San Blas, cuando le preguntaron si había tomado dinero del erario.

Es como si un violador se defendiera diciendo: “nada más la violé poquito”.

El delito es igual de grave para todos, pues en ambos casos engloba varias preguntas como si ese dinero es legal y no procede de la delincuencia. Si quienes lo entregaron pagaron impuestos y si estos están registrados ante el SAT.

Independientemente de que tendría que haber sido reportado al INE, pues si no se estaría cayendo en un financiamiento ilegal, nadie puede probar que los recursos no provienen de la delincuencia organizada, por lo que serían ilícitos.

En este tema el presidente no fue parejo, pues debió pedir también proyectar el video en su mañanera y exigir que todos los medios lo difundieran. También les debió aplicar el calificativo de corruptos a los implicados, como lo hizo con las prianistas.

En lugar de ello justificó a su hermano, quien por cierto no es la primera vez que se ve implicado en un asunto similar, y que al igual que Andrés Manuel no se le conoce alguna actividad productiva que le proporcione ingresos para su manutención.

A pesar de ello, a través de las redes sociales se difundieron imágenes donde Pío está en una playa –supuestamente de las Islas Caimán- con una gorra con el nombre de ese lugar y una cerveza que solo se vende ahí.

Para nadie es un secreto que las Islas Caimán es usado como un gran paraíso fiscal, a donde los hombres que buscan esconder grandes cantidades de dinero ilícito acuden para guardarlo, sin que pueda ser rastreado.

Pero quizá lo más grave sea que este video tira el discurso presidencial de combate frontal a la corrupción, pues si no se empieza por la casa –barriendo las escaleras de arriba hacia abajo, como siempre ha dicho- Andrés Manuel hace tambalear su principal bandera.

Porque quien aparece en el video con David León no es un empleado de segunda de Pemex o los presuntos enviados de senadores panistas a los que nadie conoce. No, se trata nada menos que de su hermano menor.

Los videos proporcionados por Lozoya no se acercan, hasta el momento, a los que en su momento proporcionó Carlos Ahumada para exhibir la corrupción de René Bejarano, Gustavo Ponce y Carlos Imaz, en 2004, cuando López Obrador era jefe de Gobierno.

Bejarano había sido su secretario particular cuando hizo negocios sucios con el empresario argentino, y Ponce era secretario de Finanzas del Gobierno del DF cuando fue exhibido apostando miles de dólares en el lujoso casino de Hotel Bellaggio de Las Vegas.

Ambos recibieron millones de pesos en efectivo, y el propio Bejarano confesó que eran para el financiamiento de las candidaturas del PRD, partido al que pertenecía entonces Andrés Manuel y que lo lanzó dos veces a la candidatura presidencial.

Parece que al presidente lo siguen los escándalos de financiamiento ilegal a su actividad política, por lo que quedará manchado para siempre como una persona que, si bien dice no tomar dinero, sí deja que los demás lo hagan para que después lo ocupen en él.

Ahora más que nunca cobra vigencia la frase del ex primer ministro de Singapur Lee Kuan Yew, a quien se le reconoce como el que limpió un país que recibió podrido: “Si quieres derrotar a la corrupción, debes estar listo para enviar a la cárcel a tus amigos y familiares”.

Por eso es grave que en el caso de su hermano, el presidente no haya dicho ni Pío.

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