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Plaga imparable, crece el desempleo

El INEGI canceló la publicación de los resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, prevista para mayo y junio por la emergencia sanitaria

La desocupación, convertida en una plaga producto de la pandemia del COVID-19, sigue cobrando víctimas. El desempleo amenaza con generar un desastre económico que reclama una Emergencia Laboral.

Estadísticas, pronósticos, encuestas, análisis, proyecciones y estudios gubernamentales y privados, han dado origen a una danza de cifras y números en torno al desempleo, en la República Mexicana, que genera incertidumbre, inseguridad y angustia.

El Banco de México advierte que durante el mes de abril más de 12 millones de mexicanos cayeron en un trance laboral, dado que fueron enviados a sus casas por sus empleadores.

Unos con salario reducido, otros sin paga y el resto con la promesa de recuperar su empleo cuando la situación se normalice.

La primera Encuesta Telefónica de Ocupación y Empleo muestra que la Población Económicamente Activa (anterior a la entrevista del INEGI) se encontraban ocupadas 57.4 millones de personas en marzo. Cifra que durante el mes de abril descendió a 45.4 millones.

La diferencia son los 12.5 millones que se encontraban en un estado de suspensión laboral temporal ocasionado por la cuarentena del COVID-19.

Lo anterior significa que de los 57.4 millones de mexicanos que integraban la fuerza laboral del país en marzo, el 20 por ciento cayó en este limbo laboral.

El Índice Global de la Actividad Económica de México (IGAE) registró en mayo un descenso de 21.6 por ciento anual, segundo mes de confinamiento por el COVID-19, de acuerdo al Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

El dato representa su segundo mes consecutivo en registrar mínimos históricos. En abril, el indicador descendió 19.6 por ciento.

Con este resultado, la actividad económica del país acumula trece meses consecutivos en terreno negativo. Además, refleja las afectaciones por la pandemia causada por la nueva cepa de coronavirus.

En su reporte mensual, se observó que dos de los tres los sectores de la economía mexicana presentaron descensos durante el quinto mes del año.

El sector industrial retrocedió 29.7 por ciento a tasa anual durante mayo del presente año. Esta caída es igual a la registrada el mes y es la más profunda desde que hay datos (1993).

En este mismo sentido, el sector terciario descendió 19.1 por ciento en el quinto mes del año respecto al mismo periodo de 2019; es su peor contracción desde que hay datos disponibles.

Por su parte, el sector agrícola subió 2.5 por ciento anual, su mayor desde marzo del presente año, cuando ganó 8.1 por ciento.

A tasa mensual, la actividad económica mostró una disminución de 2.6 por ciento en términos reales en el quinto mes del presente año respecto al mes previo, con cifras desestacionalizadas.

Por grandes grupos de actividades, las secundarias cayeron 1.8 por ciento, las terciarias en 3.2 por ciento y las primarias subieron 1.6 por ciento durante mayo de 2020 frente al mes precedente.

Nueve de cada diez empresas en el país resultaron afectadas por la contingencia sanitaria del COVID-19, sufriendo principalmente una caída en sus ingresos y una baja demanda, pese a esto, la mayoría no recibió apoyos.

De acuerdo con la Encuesta sobre el Impacto Económico generado por COVID-19 (ECOVID-IE), el 93.2 por ciento de las empresas mexicanas registraron al menos un tipo de afectación por la contingencia sanitaria.

Durante el periodo de estudio, se estimaron 32.9 millones de personas ocupadas, de las cuales 23.5 por ciento trabajó desde su casa, 30.3 por ciento no trabajó las horas habituales, 46.1 por ciento disminuyó su ingreso y 21.8 por ciento estuvo ausente temporalmente de su trabajo manteniendo un vínculo laboral.

Del total de ocupados ausentes temporales de su trabajo, en 92.9 por ciento de los casos, su ausencia se debió a la pandemia originada por el COVID-19.

Se estima que de las empresas en el país retomadas por la ECOVID-IE, poco más de la mitad, el 59.6 por ciento, instrumentaron paros técnicos o cierres temporales como medida de prevención, mientras que 40.4 por ciento no lo hicieron.

Por su parte, la Encuesta Nacional De Agencias Funerarias Ante COVID-19 (Enaf) evidenció que las empresas funerarias grandes fueron las que presentaron las mayores ganancias durante el periodo en estudio.

En promedio, una empresa grande prestó 351 servicios funerarios durante febrero, en tanto que en mayo prestó 516 servicios. Mientras que, una microempresa realizó 12 servicios funerarios en febrero.

El análisis del Banco de México establece que se trata de una suspensión sin percepción de ingresos de por medio y sin certeza de conservar el vínculo laboral o garantizar el retorno a sus tareas.

Para millones de trabajadores, la ausencia de ingresos equivale a ausencia de alimentos, de seguridad y de futuro.

Millones de empresas en el mundo están al borde del colapso. Carecen de liquidez financiera, ahorros y de acceso al crédito.

Análisis y estudios de especialistas en la materia, pronostican que la crisis económica provocada por la pandemia ha dado una golpe contundente a la capacidad de ingreso y garantizar el sustento de casi 1 mil 600 millones de trabajadores de la economía informal (el grupo más vulnerable del mercado laboral), de un total de 2 mil millones a nivel mundial, y de una fuerza de trabajo mundial de 3 mil 300 millones de personas.

Dos son los factores que determinan esta crisis: las medidas de confinamiento y/o el hecho de que esas personas trabajan en sectores seve3ramente castigados por la pandemia.

A nivel mundial, el primer mes de la crisis se habría cobrado un 60% de los ingresos de los trabajadores informales.

Al no contar con una fuente de ingresos alternativa, estos trabajadores y sus familias carecen de medios que avalen y aseguren su supervivencia.

En las dos últimas semanas, la proporción de trabajadores que vive en países sujetos a la obligación o la recomendación de paralizar las actividades ha llegado al 68%.

En todo el mundo, más de 436 millones de empresas afrontan el grave riesgo de interrupción de la actividad.

Estas empresas pertenecen a los sectores de la economía más afectados. En promedio 232 millones pertenecen al comercio mayorista y minorista, 111 millones a las manufacturas, 51 millones, a los servicio de alojamiento y servicio de comida y 42 millones al sector inmobiliario y otras actividades comerciales.

LLAMADO DE AUXILIO

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha lanzado un llamado urgente a los gobiernos para que adopten medidas que permitan encontrar una solución.

La OIT insta a adoptar medidas urgentes, específicas y flexibles para ayudar a los trabajadores y las empresas, en particular, a las empresas más pequeñas, los trabajadores y trabajadoras de la economía informal y demás personas en situación de vulnerabilidad.

Muchos de los trabajadores informales dependen de salarios diarios. La mayoría de ellos, incluidos los que no son particularmente pobres, tendrán que refugiarse en casa sin generar ingresos, y pueden llegar a caer de nuevo en la pobreza.

Las medidas de reactivación de la economía deben basarse en un alto nivel de creación de empleo, y debe ser respaldada por políticas e instituciones laborales más fuertes, y por sistemas de protección social más amplios y dotados de más recursos.

Para que la recuperación sea efectiva y sostenible, también será decisiva la coordinación internacional de paquetes de medidas de estímulo y medidas de alivio de la deuda. Como marco, pueden utilizarse las normas internacionales del trabajo, que ya gozan de consenso tripartito.

El análisis establece que pocas medidas podrían ser más importantes durante la actual pandemia de la COVID-19 que garantizar que las personas pobres y vulnerables puedan comer, comprar medicamentos y pagar sus demás necesidades básicas mientras soportan un encierro de meses, esencial para proteger la salud pública.

Todo esto ha puesto de relieve la oportunidad y la eficacia de la asistencia gubernamental como una de las cuestiones determinantes de la política gubernamental durante la pandemia de la COVID-19.

Surgen las interrogantes ¿Qué tan bien están dirigiendo los gobiernos sus ayudas a los más necesitados? ¿Qué tan efectivos son los programas gubernamentales actuales para reemplazar los ingresos perdidos? ¿Y qué nos dicen sus respuestas acerca de la estructura de los programas de protección social en la región?

Sin embargo se advierte que los programas existentes, donde los hay, no están diseñados lo suficientemente bien para garantizar los resultados.

Advierte que muchos de los trabajadores en riesgo de pobreza no suelen ser beneficiarios de estos programas. En particular, la mayoría de los trabajadores informales, incluso aquellos que no suelen ser pobres, no podrán obtener ingresos en su hogar y corren el riesgo de volver a caer en la pobreza si el confinamiento se prolonga.

DESEMPLEO GALOPANTE

Las empresas formales, conforme a las estadísticas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), redujeron su ocupación en 555 mil empleos en abril.

La Confederación Nacional de Cámaras Industriales (Concamin) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) calculan que la crisis sanitaria le cueste al país la pérdida de entre uno y tres millones de puestos de trabajo sólo en el sector formal este año.

En panorama no es nada alentador cuando la agencia calificadora Fitch Ratings estima que la economía de México se contraiga un 7.4% en 2020.

El pronóstico mexicano para el segundo trimestre no es alentador; estiman que la economía nacional retrocederá 9.6% respecto al primer trimestre y un 11.2% respecto al año anterior.

La calificadora espera que el Banco de México termine el año con una reducción en su tasa de interés de 4.7% para estabilizar la

Establece la urgencia de ayudar a 4 millones de microempresarios que están en riesgo de perder sus locales.

PREOCUPANTE

Si bien el objetivo prioritario del Banco de México es mantener una inflación baja y estable, en sus últimas reuniones de política monetaria ha puesto especial atención a las implicaciones de la actual crisis sobre el empleo.

Con respecto a México, el Bank Of America Merrill Lynch (BofA) calcula que la pandemia se cobrará 1.2 millones de trabajos formales este año.

Después de las cifras dadas a conocer por el Seguro Social, el banco de inversión estadounidense prevé que la destrucción de trabajos formales continúe, aunque a una menor velocidad conforme la economía se reabra gradualmente.

La mayoría de los puestos perdidos serán permanentes y se concentrarán en el sector servicios, advierte el BofA.

A raíz de la pandemia, entre 5,2 y 8,1 millones de mexicanos perdieron su empleo, no pudieron salir por ingresos o “fueron descansados” por sus empresas ante la pandemia, reveló este jueves la Encuesta de Seguimiento de los Efectos del COVID-19 en el Bienestar de los Hogares Mexicanos (ENCOVID-19)..

Uno de cada tres hogares perdió la mitad o más de sus ingresos en marzo, el primer mes completo del brote de COVID-19 en México, precisó la encuesta.

Mientras que el 37.7% de los hogares, uno o más de sus integrantes perdió su empleo o alguna otra fuente de ingresos, añadió la investigación.

Los análisis realizados establecen que 31.3 millones de personas laboran en la informalidad, un 56.2% del total de 55.6 millones de trabajadores, según el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI).

Luisa María Alcalde, secretaria del Trabajo y Previsión Social (STPS), estima que el 25 % del total de los despidos ocurrieron en compañías con más de 1.000 empleados.

Dos de cada tres bajas laborales, el 66 %, han ocurrido en empresas con 251 o más empleados, por lo que se consideran como grandes.

“No existe fundamento legal frente a esta emergencia para separar a los trabajadores o para despedirlos y el llamado que hacemos, sobre todo a estas empresas, es a reconsiderar. Consideramos que es un momento fundamental de solidaridad”, dijo.

En México, 20 millones 613.536 de personas estaban afiliadas al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) hasta el 29 de febrero, uno de los principales indicadores para medir el empleo formal del sector privado en el país.

Con las recientes bajas, en plena emergencia, 216.102 personas han perdido el acceso a los servicios de salud por no cumplir con el requisito de ocho semanas de cotización.

Aunque el 70 % de los servidores públicos, afiliados al Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), están en casa, el presidente López Obrador ha afirmado que no hay bajas en el Gobierno federal.

Un millón 976 mil 60 personas no tuvieron empleo durante los primeros tres meses de 2020, previo a la crisis en el país por COVID-19, da a conocer el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), organismo que, justo por la pandemia, no podrá aplicar esta encuesta para registrar con la misma metodología cuántos se sumarán al registro de desempleo por la crisis sanitaria.

La cifra de desempleados al cierre del primer trimestre de 2020 es de apenas 89 mil personas más en comparación con el mismo periodo de 2019. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), la cifra de desempleados equivale al 3.5% de la Población Económicamente Activa (PEA), misma tasa que la reportada en el primer trimestre de 2019.

En el primer trimestre del año, antes de la emergencia por COVID-19, en México la fuerza laboral era de 57.3 millones de personas, y de ellas, 55.4 millones estaban ocupadas.

En cuanto a la Población Subocupada, la que tiene necesidad y disponibilidad de ofertar más tiempo de trabajo de lo que su ocupación actual le demanda, alcanzó 4.7 millones de personas. Esta cifra se incrementó apenas un 0.8% en comparación al mismo trimestre de 2019.

Con base en los resultados de la ENOE, el INEGI señaló 31 millones 41 mil 234 personas forman parte de la Población Ocupada Informal. Este grupo incluye al sector informal, trabajo doméstico remunerado, trabajo agropecuario no protegido, y trabajadores subordinados que aunque trabajan en modalidad formal, lo hagan sin seguridad social.

La ENOE es una de las encuestas que el INEGI suspendió en cuanto se decretó la fase 2 de la pandemia por el nuevo coronavirus en México.

El INEGI informó que se buscarán mecanismos para recolectar información de empleo, ya sea por teléfono o por internet, para entender el impacto de la crisis sanitaria.

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