Editorial

Las mujeres enfermeras en tiempos de COVID-19

A nivel mundial, el personal médico ha sido dibujado como los héroes y heroínas ante la pandemia. Nadie niega la enorme labor de trabajadoras y trabajadores del sector salud que hoy están en primera línea enfrentando la pandemia, sin embargo, ellas y ellos han denunciado las terribles condiciones en las que laboran.

México es uno de los países que peor paga a trabajadoras y trabajadores de la salud, resultando en sueldos que representan incluso un tercio en comparación con países como España. Esto se enmarca en una situación laboral terrible para la clase obrera en México, pues resulta que la tercer carreara mejor pagada a nivel nacional, es precisamente, las y los médicos. Imaginemos al resto de las profesiones y gremios.

Esto es aún más terrible para el personal de enfermería. Un gremio compuesto en su abrumadora mayoría por mujeres, contemplado que en general, en la medicina a nivel mundial el 70% son mujeres. Esto es aún más marcado en la enfermería llegando a ser más del 90% del gremio.

Las enfermeras están expuestas en esta pandemia a contagiarse, pues como se ha descrito en múltiples ocasiones, no cuentan con el equipo de protección personal para atender pacientes por COVID-19. Tampoco cuentan con test regulares para prevenir y combatir el contagio entre el personal de salud y derechohabientes.

Además, solo el personal de primer contacto con los pacientes, toman signos vitales, peso y talla; también administran medicamentos y realizan esas mismas tareas en el caso de los pacientes hospitalizados. Esta particularidad de su profesión, en momentos de COVID-19 y con la falta de equipo de protección, hace que muchas de ellas estén expuestas a tratar con pacientes asintomáticos, sin el equipo necesario, bajo la excusa de que pertenecen al sector de consulta externa. O estar en las zonas destinadas para enfermos diagnosticados con coronavirus sin las protecciones necesarias.

Sumado a esto, en promedio el personal de enfermería gana 9 mil 900 pesos, mientras la canasta básica, según cifras oficiales, ronda los 13 mil 500 pesos, sin contemplar la especulación de precios en los productos básicos a consecuencia de la crisis económica. Esta cifra tampoco contempla el pago de renta u otras necesidades.

Muchas de las enfermeras y en general el personal de salud, ha tenido que poner de su salario para comprar sus propios insumos de protección, llegando incluso a atender pacientes con bolsas de plástico. Muchas de ellas tienen hijos, algunas son madres solteras, y sumado a su trabajo, cargan con una doble carga laboral de trabajo en casa, por la limpieza del hogar y los cuidados a niños, ancianos o enfermos.

Décadas de neoliberalismo dejaron una brutal precarización para el conjunto de la clase trabajadora, pero sobre todo para los gremios altamente feminizados, como el personal de salud. Situación que se revela aun más cruenta en medio de la pandemia.

Por esta razón, es indispensable que se invierta en el sector salud y exigir su centralización. Para garantizar que las enfermeras y todo el personal de salud vivan con salarios que cubran sus necesidades y tengan condiciones dignas de trabajo, con los insumos y test suficiente para proteger a quienes hoy están en la primera línea.

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