Opinión

Derecho a la salud ante la crisis del Coronavirus

En mi colaboración pasada me referí al derecho humano a la salud establecido en el artículo cuarto constitucional y la importancia que para el gobierno actual y en general para la llamada 4T, tendría el éxito del Insabi (Instituto de Salud para el Bienestar) como pilar para proporcionar a los ciudadanos del país las atenciones médicas necesarias para garantizarlo.

En el contexto internacional actual, el derecho a la salud no es tema que pueda dejarse de lado, menos desde el jueves pasado, cuando la Organización Internacional de las Naciones Unidas (ONU) declaró al “coronavirus” como urgencia internacional, lo cual sucede cuando se trata de enfermedad “grave, repentina, inusual o inesperada”, tiene implicaciones para la salud pública más allá del Estado afectado y puede requerir acción internacional inmediata.

La declaratoria de urgencia internacional trajo consigo una serie de recomendaciones a fin de que los países del orbe puedan implementar medidas que eviten la posible expansión de la enfermedad, entre ellas apoyar a los países que tienen los sistemas sanitarios más débiles, acelerar el desarrollo de vacuna contra el mal, combatir los rumores, compartir información fidedigna, revisar los planes de preparación e identificar sus debilidades, compartir abiertamente datos y experiencias y trabajar mano a mano con la comunidad internacional, y las restricciones de viajes y el comercio son recomendadas sólo en caso de ser necesarias y basadas en evidencia.

Es innegable que, pese a las acciones de las autoridades nacionales e internacionales para controlar sus efectos, esta pandemia ha provocado la inhibición del comercio, el turismo, la migración e incluso causado brotes claros de discriminación hacia las personas vinculadas al lugar del brote, situaciones que debemos asumir con cabeza fría si queremos controlarlas.

Como se sabe, el virus que hoy causa preocupación mundial se desató a principios de diciembre de dos mil diecinueve en Wuhan, ciudad de China, y hasta el día de hoy se encuentra en veintitrés países, sin que a la fecha se pueda contar con vacuna o método ciento por ciento identificado que permita contrarrestarlo.

Si bien al día de hoy se carece de “cura”, hemos podido ver acciones concretas para dar tratamiento a las personas infectadas, como la sorprendente de China que fue construir en tan sólo 10 días un hospital especializado para atender hasta a mil infectados por el virus que hoy es riesgo para todo el mundo.

Esa manera de actuar del gobierno chino debe ser un ejemplo para el resto del mundo, toda vez que está en juego uno de los derechos humanos que los Estados deben garantizar no sólo mediante respeto inmóvil, sino también con acciones positivas traducidas en políticas públicas e instituciones gubernamentales a través del ejercicio de gasto público, toda vez que un listado de derechos es inservible, aunque esté en una Constitución, si no existen mecanismos para lograr materializarlos.

La importancia de la acción pública debe ser contemplada desde hoy por todos los gobiernos en el mundo, sobre todo los que tienen sistema de salud débil, pues como ha mencionado Tedros Adhanom Gebreyesu, director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), no sabemos qué tipo de daño pudiera llegar a causar el virus si se propagara a estos países; se tiene que actuar ahora para ayudar a todos los gobiernos a prepararse para enfrentar esta posibilidad.

Etiquetas
Ver más

Notas Relacionadas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Back to top button
Close