Editorial

José Héctor Carreón Garcés

“Tengo muchas ganas de ver que realmente el sindicato vuelva a retomar la situación. Sí es cierto que hay mucha incredulidad, que ya no quieren participar, pero hay gente con intención de mejorar esto, de cambiar la imagen y de volver a ser una fuerza en beneficio de todos los trabajadores… Pido que crean en gente que estamos llegando, porque realmente tenemos la intención de cambiar una imagen y, poco a poco, lo vamos a lograr. Difícil, va a costar mucho trabajo, pero lo vamos a hacer”.

Así lo manifestó José Héctor Carreón Garcés en su toma de protesta al asumir por primera vez la Secretaría General de la Sección 12 Servicios Médicos del Sindicato Único de Trabajadores del Gobierno de la Ciudad de México.

Pero todo quedó en palabras y buenas intenciones de quien al ingresar a trabajar en el entonces Gobierno del Distrito Federal era un humilde chofer de ambulancia en el Hospital Rubén Leñero, y ahora reporta ingresos por 540 mil pesos anuales; aunque la Secretaría de Finanzas del gobierno capitalino señala que al año percibe 744 mil pesos, ya que tiene un nombramiento de jefe de Servicios en la Secretaría de Salud, es decir, 62 mil pesos mensuales. Habrá que ver cuál es la reacción de los trabajadores que representa, tanto por los altos ingresos que percibe como por el puesto que ocupa, para éste se requiere cubrir un perfil específico.

A ello habrá que sumar el malestar de sus representados por el favoritismo que Carreón Garcés tiene hacia su familia, ya que su esposa Alma Villanueva, que labora en la misma dependencia, también percibe ingresos superiores a los 50 mil pesos mensuales.

Ante el Instituto Nacional Electoral (INE), cuando pretendió ser candidato a diputado local, declaró ser dueño de bienes e inmuebles por un valor de tres millones de pesos; de un automóvil cuyo costo es de 300 mil pesos y tener ahorros aproximados a 300 mil pesos.

Asiduo a las redes sociales, Carreón Garcés presume los suntuosos automóviles de su colección, los yates privados en los que vacaciona por las majestuosas playas del país exhibiendo sus presas de pesca. Usa trajes finos y lentes negros, le acompaña un séquito de personas de toda su confianza que lo mismo le funcionan para hacerle los mandados: cuidarle, amedrentar a los trabajadores que no están de acuerdo con su gestión o a directores de nosocomios a los que les exige canonjías, así como golpear a oponentes, ser lisonjeros con las autoridades y actuar como indicadores en los eventos en los que participa Carreón Garcés y los trabajadores del sector salud son llevados para echarle porras.

José Héctor Carreón Garcés es un personaje extravagante. Fue vendedor de discos pirata en las inmediaciones de los centros hospitalarios, actividad que en 2002 lo llevó a estar preso casi seis meses en el Reclusorio Norte adjudicándole el delito de robo de derechos de autor y falsificación de documentos, y para obtener su libertad utilizó a sus amistades y desembolsó “una fuerte cantidad de dinero” para persuadir a los testigos y demandantes. Encontró en el sector salud del gobierno capitalino una minita para obtener recursos económicos con la venta de plazas, venta de comisiones sindicales, venta de hojas de préstamos y hasta venta de dictámenes médicos, de acuerdo con lo que han expresado agremiados de la Sección 12.

“Líder es aquel que realmente quiere apoyar y defender a la gente, porque bien dice la razón, el líder nace, no se hace. Si yo quiero ser líder debo tener convicción, en mi campaña lo decía: porque es mi convicción, porque es mi deber, porque es mi obligación y es así, si realmente tengo el deseo de agradar, de apoyar, de sacar adelante algo. Si bien es cierto que obtenemos un beneficio estando al frente, también es cierto que estamos ahí por la gente que cree en uno y que quiere que saquemos esto adelante”.

Según lo manifestado por Héctor Carreón, pretendía ser líder y en eso quedó, en una mera pretensión, porque sus acciones lo alejan del perfil y los atributos que debe tener un líder.

Enfrenta un sinfín de demandas de diversa índole, desde penales, administrativas, civiles y hasta electorales, así como derribo de árboles sin consentimiento de la autoridad, pensión alimenticia, piratería, amenazas, lesiones y delitos electorales, por señalar algunas.

El 27 de noviembre de 2015, José Héctor Carreón Garcés es reelecto por un periodo de cuatro años más como secretario general de la Sección 12. En su mensaje inicial expresó: “…gracias a los frutos del esfuerzo llevado a cabo en la gestión anterior, los resultados dieron muestra de la confianza de los trabajadores hacia la planilla. Falta mucho por hacer y vamos por más”. ¿Será más corruptela?

Los trabajadores que se han atravesado a su paso por alguna inconformidad y que han sido intimidados o hasta golpeados, están cansados de esta situación. Lo peor está por venir, señalan, ya que, al término de su gestión, noviembre de este año, piensa reelegirse de nuevo o en su caso dejar en la Secretaría General de la Sección 12 a su esposa, lo que crea incertidumbre entre los más de seis mil trabajadores que integran esta sección sindical de SUTGCDMX.

Si a Carreón Garcés algo le sobra es tráfico de influencias, terrorismo laboral y corrupción.

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