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La irremediable agonía del PRI… y de la CTM

La renuncia del SUTERM a su militancia en el PRI, a cuatro meses y medio del contundente triunfo de Andrés Manuel López Obrador, no sólo agrava la agonía de ese partido, sino que lleva a preguntarse si el objetivo real es hacer un guiño al nuevo gobierno en busca de inmunidad frente a indagatorias de posible corrupción.

Si algo ha caracterizado la gestión de Víctor Fuentes del Villar -con más de 13 años en la dirigencia sindical-, es la opacidad y los señalamientos de enriquecimiento inexplicable. A las sospechas se le suma ahora el que los hijos del yucateco Lizandro Lizama Garma y el poblano Víctor Manuel Carrero y Fernández de Lara sean sus suplente en las carteras que desde hace más de cuarenta años ocupan en la organización sindical.

Sea suficiente con recordar que cuando Fuentes del Villar fue designado sustituto secretario general en agosto de 2005, a la muerte de Leonardo Rodríguez Alcaine, se le reprochó que el único mérito que tenía era ser sobrino del recién fallecido dirigente de la CTM.

¿A los dirigentes sindicales de los trabajadores de la Comisión Federal de Electricidad les salió de pronto la vena democrática? Lo dudo. ¿Por ósmosis tomaron conciencia que el corporativismo priista era antidemocrático? Ni ellos se lo creerían: varios de los integrantes de la directiva Nacional han sido diputados locales y federales y senadores del PRI.

Es cierto que tienen razones válidas para justificar una decisión del calado que tomaron durante su XVIII congreso del SUTERM efectuado en Cancún: a Enrique Ochoa Reza, quien desde la dirección de la CFE los agravió pulverizándoles el sistema de jubilación del que gozaban y que les permitía aspirar a una tercera edad ajena de privaciones económicas, no sólo lo hicieron presidente nacional del PRI y luego le regalaron una diputación plurinominal, ademas de una generosa liquidación. ¿Por ello la celebración de Víctor Manuel Carreto Pacheco, el hijo de papi, cuando Ochoa fue sustituido por René Juárez Cisneros, pese a que era dirigente del PRI en la Ciudad de Puebla?

Si a esos agravios se le suma la indiferencia -¿incapacidad?- de Carlos Aceves del Olmo, dirigente de la CTM, y la designación de Manuel Bartlett Díaz como director general de la CFE en el gobierno de López Obrador, un político duro que en el PRI fue secretario de Gobernación y de Educación Pública, gobernador de Puebla y senador de la República, la renuncia de la militancia se entiende.

Para el PRI es un golpe lapidario que agrava la agonía en la que vive después del 1 de julio, cuando fue enviado al tercer lugar de los resultados electorales. No sorprendería que otros sindicatos siguieran el ejemplo, en una sangría que se remonta a los noventa, cuando el SNTE de Elba Esther Gordillo fue de los primeros en renunciar a la militancia forzosa -la maestra fue exonerada y liberada el día en que López Obrador recibió su constancia de presidente electo-.

Es claro que existe temor del nuevo gobierno, porque los grandes sindicatos representan un apetitoso platillo ¿Morena hizo senador a Napoleón Gómez Irrutia sólo porque acercó al presidente López Obrador con el líder laborista de Inglaterra, Jeremy Corbin? En los próximos meses conoceremos la respuesta de fondo.

Tan existe temor de los viejos dirigentes sindicales, que varios de ellos han optado por adelantar su reelección: Víctor Flores Morales, Carlos Romero Deschamps, Aceves del Olmo y Juan Díaz de la Torre, entre otros. Saben que difícilmente saldrían limpios de investigaciones por corrupción.

El temor de los electricistas quedo de manifiesto en el desplegado periodístico del sábado 17 de noviembre, den el que le informan a López Obrador -quien en ese momento era presidente electo- de la elección -en realidad reelección- de sus dirigentes sindicales. ¿Lo correcto no era dirigirse al presidente Enrique Peña Nieto?

Agonía del PRI y de la CTM que parece irremediable…

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