La piel del camaleón

Empleo tradicional en riesgo frente a La Revolución 4.0

Frente al cambio tecnológico -conocido como Revolución 4.0-, el ex presidente Carlos Salinas de Gortari, preguntó en un artículo publicado el pasado 26 de enero en el diario español El País, a los entonces precandidatos a la Presidencia de la República, “¿cómo responder ante el creciente número de trabajadores capaces cuyo horizonte es el subempleo y el desempleo?¿Cómo propiciar que se organicen los nuevos trabajadores en defensa de sus intereses y qué respuestas han pensado para estas nuevas legiones de ‘autoempleados’ o de ‘trabajadores contingentes’, no permanentes de la economía, llamados gig, o sea, de chambas no fijas?

Para empezar, debo reconocer que fue la primera vez que me acerqué al término gig, tan en boga ya en Europa y que en nuestro país ha pasado, todavía, prácticamente desapercibido, aun cuando desde hace tiempo la llamada Revolución 4.0, dejó de tocar la puerta para instalarse en áreas como la fabricación de automóviles, la manufactura y la industria aérea, sólo para citar tres casos emblemáticos.

La cuarta revolución -iniciada en 2013 en Alemania- tendrá consecuencias devastadoras para el empleo como ahora lo conocemos. Sólo para dar una idea, especialistas participantes en el “Seminario Internacional Opciones y Desafíos en México” -para las instituciones de educación superior ante la sociedad digital-, efectuado a principios de mayo por la UAM, el 47 por ciento de los empleos tienen “probabilidad alta” de ser automatizados durante la próxima década.

Y es que la revolución tecnológica tiene como finalidad la producción totalmente independiente de la mano de obra. El futuro ya nos alcanzó y parece que no nos hemos dado cuenta, más preocupados en los  perversos daños del outsourcing en salarios y prestaciones.

Sólo en la UNAM, de acuerdo con cifras de Agustín Rodríguez Fuentes, unas 26 categorías laborales son ya obsoletas, entre las que se encuentran tipos de secretarias e incluso en bibliotecas. Para analizar perspectivas y visualizar el camino a seguir para adecuarse a las nuevas necesidades y proteger los derechos de los trabajadores, en breve el STUNAM realizará un foro.

La magnitud del reto que representa la revolución tecnológica, implica, entre otras demandas, atender las necesidades de 3.9 millones de ninis -según resultados de la última Encuesta Nacional de Educación y Empleo del INEGI- y que en términos de costos, representan el 0.9 por ciento del PIB, es decir unos 194 mil 90 millones de pesos.

Hasta ahora y especialmente los últimos meses, como consecuencia de la iniciativa de reformas a la Ley Federal del Trabajo de los senadores Isaías González Cuevas, de la CROC, y Tereso Medina, de la CTM, hemos estado más interesados en los peligros del outsourcing, sobre todo si, como se pretendía,  era convertirlo en la forma de contratación laboral prevaleciente.

Es innegable que esa figura jurídica ha sido nefasta en la precarización de salarios y prestaciones de los trabajadores. Baste un ejemplo: la banca cuenta, en todo el país, con 241 mil trabajadores, de los cuales 47 por ciento, es decir 111 mil 520 están contratados a través de empresas outsourcing, por lo que legalmente no son bancarios.

Como es del dominio público, en mayo y junio los trabajadores deben recibir el pago de utilidades. Sólo el año pasado, la banca en general registró ganancias por 137 mil millones de pesos -28.4 por ciento más que un año antes- de las cuales el 10 por ciento, esto es 13 mil 700 millón de pesos debieron ser entregados a sus empleados.

Sólo que hay bancos, como Azteca, BBVA Bancomer, Banco Ahorro e Inbursa, para citar algunos, no tienen trabajadores directos, por lo que evaden el pago de utilidades, una prestación laboral, por cierto, constitucional.

Banco Azteca tiene 38 mil 61 trabajadores contratados mediante empresas outsourcing, BBVA Bancomer 31 mil 39 -sólo uno es su trabajador directo-, Banco Ahorro 6 mil 485, e Inbursa 4 mil 894. Otros combinan su planta laboral con directos  y a través de empresas contratistas, de los cuales Santander cuenta con 3 mil 494 a través de otras firmas, American Express 1816, HSBC 1432 y Consubanco 1058.

Las utilidades el año pasado de BBVA Bancomer alcanzaron 39 mil 140 millones de pesos, las de Banco Azteca 2 mil 53, Compartamos Banco 2 mil 487, HSBC 3 mil 6 millones e Inbursa 13 mil millones de pesos.

Sólo las utilidades del BBVA Bancomer registraron un crecimiento de 28.4 por ciento respecto a las que tuvo en 2016, ratificándolo como el banco más importante del sistema financiero mexicano, al captar 28 por ciento del total de las ganancias anualizadas.

La Ley Federal del Trabajo establece candados para evitar la contratación generalizada mediante outsourcing. Tiene razón el secretario general del STUNAM cuando señala que la Secretaria del Trabajo y Previsión Social no tiene estructura necesaria para ejercer sus funciones.

Sólo que la revolución tecnológica o Revolución 4.0, ya está entre nosotros, y hasta ahora ninguno de los candidatos a la Presidencia de la República ha delineado una estrategia frente al futuro que en realidad ya es presente.

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